¿Por qué Osorio?

Importan menos las caídas que la habilidad y colmillo del hidalguense para levantarse, sacudirse el pantalón y seguir caminando rumbo a la candidatura


¿Por qué el senador Emilio Gamboa incluyó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong en la talis de los cuatro distinguidos priistas que podrían aspirar a la candidatura presidencial del tricolor en el 2018 y no a otros?   ¿Por su trayectoria y experiencia?

Tratando de interpretar las señales del líder a través de Gamboa, los observadores políticos objetivos e imparciales recuerdan que desde que se empezaron a colocar los caballos en el arrancadero priista, Osorio Chong ha ocupado la mejor posición del Derby Presidencial 2018, por delante de sus colegas del gabinete Aurelio Nuño y José Antonio Meade (hay que recordar que a José Antonio Narro lo metieron como relevó del equino que se rompió las patas, mejor dicho, que metió la pata).

Desde ese entonces, los detractores del secretario de Gobernación han cuestionado su actuación.  ¿Que no ha encontrado la solución institucional duradera para el gravísimo problema de la violencia y la inseguridad que azotan al país? Pues no. Ni la encontrará.  Ni él ni algún posible sucesor en el Palacio de Covián, si es que el presidente de la República decidiera nombrarlo candidato a la grande.

¿Que al secretario de Gobernación le cayó el chahuistle con la fuga de Joaquín Guzmán Loera El Chapo? Pues sí. A Osorio le tocó en suerte –en mala suerte– que muchos de sus subordinados en el sistema penal se coludieran con el capo sinaloense para que se esfumara en El túnel del tiempo. Pero cuando recapturaron al Gran Houdini del narcotráfico y se deshicieron de él mandándolo a Estados Unidos, Osorio Chong se colgó una medalla dorada en el pecho, aunque con ello se expuso a las balas de los francotiradores del fuego enemigo y del fuego amigo.

¿Que la matanza de estudiantes normalistas en Iguala (Vivos se los llevaron, vivos los queremos) fue, es y seguirá siendo un infernal dolor de cabeza para el actual gobierno? Sí. Pero poco a poco la sociedad aceptará que ni Enrique Peña Nieto ni su secretario de Gobernación tuvieron nada que ver con esas muertes.

Los anteriores y otros muchos tropezones que ha tenido y seguirá teniendo en la súper dependencia a su cargo, están en la cuenta de Miguel Ángel Osorio Chong, pero importan menos las caídas que la habilidad y colmillo del hidalguense para levantarse, sacudirse el pantalón y seguir caminando rumbo a la posible candidatura presidencial de su partido, dicen los que saben.

Por cierto, a los analistas bisoños y a los políticos de café les llamó la atención que en la mencionada talis Gamboa no haya incluido al secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, a quien conoce desde hace cuatro décadas, y quien ha dicho que a él le gustaría estar en la caballada.  Pues tal vez porque no es cuestión de gustos, sino de méritos, acotan los observadores.

 

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