Lucía Legarreta de Cervantes: La pensión alimenticia es un derecho

Es muy común que los hombres y, algunas veces, las mujeres, no cumplan con el pago de pensión alimenticia


¿Sabías que en la Ciudad de México nueve de cada diez litigios de divorcio fueron de mujeres demandando pensión alimenticia? ¿O que la cuarta causa de divorcio judicial fue la negativa a cumplir –aun con sentencia establecida– con el sostenimiento del hogar por parte de alguno de los cónyuges? (INEGI, 2008).

¿Qué significa esto? Que en México es muy común que los hombres y ,algunas veces, las mujeres, no cumplan con el pago de la pensión alimenticia, a pesar de la existencia de una orden o un convenio que los obligue.

Y ¿qué es la pensión alimenticia? Es un concepto que no sólo
se refiere a la satisfacción de las necesidades nutricionales de los hijos, sino que también comprende responder por su ropa, vivienda, salud y, en caso de los menores, por su educación. De ahí su importancia y la necesidad de garantizar su cobertura. Aún cuando la situación es compleja y es visible el problema de las mujeres para obtener la pensión alimenticia tras un divorcio, el trámite no es sencillo.

La ley del divorcio exprés que disuelve el vínculo matrimonial en 40 días no resuelve problemas de fondo como la patria potestad, la guarda y custodia de los menores, el derecho de visita, la pensión alimenticia y la participación de bienes, procedimientos que tardan muchos meses o quizá años para llegar a un acuerdo. Es claro: la rapidez no implica solución. Ha habido otros esfuerzos para garantizar la cobertura de este derecho, como el realizado por la SCJN, al pronunciarse por la posibilidad de que un menor presente una demanda de reconocimiento de paternidad y pensión alimenticia, aunque exista una resolución a favor del padre absolviéndolo de tales obligaciones.

Otra acción es garantizar el cumplimiento de la obligación alimenticia de acuerdo con los egresos del deudor, cuando no hay claridad en la forma de comprobación de sus ingresos. De esta manera, no hay posibilidad de que el padre-deudor oculte o mienta sus ingresos.

Y es que las fuentes de la pen- sión alimenticia provienen tanto del matrimonio como del parentesco en cuarto grado. Esto quiere decir que la relación no sólo es de padres a hijos, sino también de la responsabi- lidad de los hijos a padres, así como entre parientes cercanos, ya sean tíos, sobrinos o abuelos.

¿Por qué en cuestión de herencia nos interesa recibir bienes de nuestros padres, tíos o abuelos, pero cuando se trata de protegerlos nos lavamos las manos?

Ahora bien, esta responsabilidad se basa en un principio de «pro- porcionalidad», es decir, según las posibilidades del deudor se decidirá cuánto debe recibir el acreedor.

Ni más ni menos. El garantizar la protección de quien lo requiere por aquel que tiene la posibilidad de dárselo –más cuando se trata de la propia familia–, no sólo es una responsabilidad moral sino de carácter jurídico.

 

* PRESIDENTA NACIONAL DEL CENTRO DE ESTUDIOS Y FORMACIÓN INTEGRAL DE LA MUJER

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