Lucha de jefes tribales, en Morena

Ya se hizo visible la confrontación de dos corrientes, contrapuestas incluso en su visión de país

Raymundo Sánchez  / Periscopio / Heraldo de México
Raymundo Sánchez / Periscopio / Heraldo de México

En letra muerta está quedando el artículo 3, inciso G, de los estatutos de Morena, el partido en el poder, con la fractura entre la dirigente Yeidckol Polevnsky y el líder de los senadores morenistas, Ricardo Monreal, derivada de la candidatura al gobierno de Puebla.

Más allá de si la encuesta para definir al abanderado favorezca a Miguel Barbosa, el gallo de Yeidckol, o Alejandro Armenta, apoyado por Monreal y 55 de los 59 senadores de la bancada, en el partido ya se hizo visible la conformación de dos corrientes, contrapuestas incluso en su visión de país.

El citado artículo de los estatutos indica que La afiliación será individual, personal, libre, pacífica y voluntaria, sin corporativismos de ninguna índole; sin que se permitan facciones, corrientes o grupos que vulneren la soberanía del partido, es decir, su capacidad exclusiva de dirección general.

Pero ya es un hecho que Yeidckol encabeza una corriente, y Monreal, otra, lo que está generando una lucha de poder dentro del partido, lo cual es natural en cualquier instituto político, pero causa escozor en su jefe absoluto: el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha hecho bien en no entrarle al tema, al menos públicamente.

Y en esa disputa, el domingo, el senador Monreal difundió una fotografía de su reunión con el mandatario y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, lo cual fue interpretado en su círculo como una señal a Yeidckol, quien días antes, sin mencionarlo, se refirió a él como sabandija, ese domingo le envío el siguiente mensaje: Que Dios lo bendiga, que Dios lo ilumine.

Al mismo tiempo, Alejandro Rojas Díaz Durán, consejero de Morena en la CDMX y jefe de asesores del grupo parlamentario que comanda Monreal, envió una carta a los liderazgos para exigir la renuncia de Yeidckol a la dirigencia del partido y, en su lugar, buscar ser embajadora en algún país que valore su compromiso ideológico, como Cuba, Venezuela o Bolivia, todos ellos del Eje Bolivariano.

Rojas Díaz Durán nos dice que el llamado lo hace motu proprio, pero que está respaldado por senadores, diputados y líderes estatales, que están a disgusto por cómo se reparten candidaturas en los estados que este año tendrán elecciones. Por ejemplo, en Tamaulipas, donde acusa que Yeidckol hace candidatos a panistas.

No queremos un PRD en Morena; al sol azteca lo destruyeron las corrientes y tribus, y es exactamente lo que ella está haciendo: se conduce como jefa de una facción, dice.

Quienes conocen a Rojas Díaz Durán saben que además de ser cercano a Monreal, lo es del canciller Marcelo Ebrard: fue su coordinador de campaña en 2006 para la jefatura de Gobierno, y su secretario de Turismo de 2008 a 2012. También, en 1977, fue secretario particular de Porfirio Muñoz Ledo, actual presidente de la Cámara de Diputados.

Es decir, en Morena saben que no va solo en este juego de vencidas contra la dirigente. Y que al final, las tribus se disputarán el partido de manera permanente.

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EN EL VISOR: Dos opciones ven los priistas para suceder a Claudia Ruiz Massieu en la dirigencia nacional. Son al menos cinco los apuntados, pero en la sede de Insurgentes saben que la presidencia priista se juega entre el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, y el ex secretario de Salud, José Narro.

Quien sea, nos dicen, deberá revertir la debacle que ha sufrido el partido. De 2007 a 2011, bajo la dirigencia de Beatriz Paredes, el priismo ganó 54 por ciento de las elecciones en disputa; en 2012, con Pedro Joaquín Coldwell, bajó a 41 por ciento; con César Camacho, entre 2012 y 2015, cayó a 36 por ciento.

De 2015 a 2016, con Manlio Fabio Beltrones como presidente nacional, el PRI se hizo apenas de 22 por ciento de las elecciones; de 2016 a 2018, con Enrique Ochoa, se desplomó a 17 por ciento; y ya con la actual dirigencia apenas obtuvo 8 por ciento. Sobre quién recaiga la dirigencia del otrora partidazo, llámese Alejandro Moreno o José Narro, será el héroe que rescate al PRI o, por la tendencia numérica, su enterrador en las elecciones intermedias de 2021.

 

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@r_sanchezp

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