Los vecinos

México dice no al Tercer País Seguro, y Trump, feliz por los resultados de la 4T en migración

Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México/
Alfredo González Castro / A fuego lento / Heraldo de México /

El gobierno de nuestro país dio una sopa de su propio chocolate a Donald Trump y canceló, de manera definitiva, la posibilidad de que México se convierta en Tercer País Seguro.
Lo hizo como el mandatario gringo: primero usó al Congreso de la Unión, específicamente al Senado de la República, para fijar una postura clara y determinante sobre el tema, y ayer, según lo declarado por el canciller Marcelo Ebrard, se lo dijo en su propia cara.

Fueron dos momentos claves en los que el Senado y la cancillería cerraron filas, antes de la reunión de ayer en Washington.
El primero de ellos ocurrió el 22 de agosto, cuando cada instancia por su lado emitió una declaración rechazando la posibilidad de que México se convirtiera en refugio permanente de inmigrantes.

El segundo ocurrió entre ayer y antier, previo a la reunión de la delegación mexicana, encabezada por Marcelo Ebrard, con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

Como pocas veces, los poderes Legislativo y Ejecutivo mexicanos expusieron públicamente su postura en torno a un tema sensible para ambos lados de la frontera, y se quitaron de encima una presión que les había impuesto el inquilino de la Casa Blanca. 

Pero la maniobra no fue producto de la casualidad. Se trata de una práctica que usa recurrentemente Donald Trump, quien, tiro por viaje, echa por delante a su Congreso para solucionar temas espinosos.

En nuestro caso, Ebrard Casaubón sugirió al presidente Andrés Manuel López Obrador utilizar el mismo recurso, porque la relación con el vecino del norte no ha sido nada fácil. Y así ocurrió.

Lograron que el Senado, responsable de atender temas de política exterior, en voz de Ricardo Monreal, saliera en dos momentos a decir no al Tercer País Seguro.

Con este as bajo la manga, el titular de Relaciones Exteriores llegó a Estados Unidos. No había manera de que los gringos pasaran por alto no una postura del gobierno de México, sino de nuestro mismísimo Congreso de la Unión.

Sabían lo que hacían de este lado, porque vencido el plazo del ultimátum que dieron a la Cuarta Transformación, para frenar el flujo de inmigrantes centroamericanos a Estados Unidos a cambio de no imponernos aranceles, nuestros representantes llegaron a la Casa Blanca con música para los oídos de Trump y su equipo de campaña. Les informaron que la estrategia mexicana de migración tuvo resultados positivos y arrojó un descenso de hasta 70% en el flujo de indocumentados hacia EU.

Era lo que querían escuchar los funcionarios estadounidenses y Trump porque andan en plena campaña por la reelección presidencial.

Tan feliz estaba el mandatario de cabello naranja que, como pocas veces, escribió un mensaje en su cuenta de Twitter en el que calificaba como increíble el progreso alcanzado en la frontera sur.

Acompañó su tuit con una gráfica en la que se mostraba cómo había disminuido el número de migrantes que se quedan en Estados Unidos.

De acuerdo con sus cifras, de mayo a septiembre de 2019 disminuyó 92.2% el número de indocumentados que se quedan a vivir en Estados Unidos.

Y la música con la que llegaron los mexicanos fue la misma que compartió con los millones de votantes en la Unión Americana.

Pero ya entrados en gastos, los mexicanos no sólo frenaron por ahora la posibilidad de que nos impongan aranceles a nuestras exportaciones, también exigieron a Washington que se pongan a trabajar para frenar el tráfico de armas hacia territorio azteca.

Fue así como la cumbre del 10-S terminó con un final feliz para todos… por ahora.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
[email protected]
@ALFREDOLEZ


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