Los significados sociales de la maternidad

“A la que nos amó antes de conocernos, porque su maternidad fue voluntaria”. Monumento a la Madre

Columna Invitada / Rubén Ignacio Moreira / Opinión El Heraldo de México
Columna Invitada / Rubén Ignacio Moreira / Opinión El Heraldo de México

Buenas y malas madres, o ser madre por ser mujer como supuestos preconstruidos socialmente y arraigados por siglos en nuestro país, se encuentran en permanente evolución, adquiriendo otros significados en diferentes contextos sociohistóricos, gracias, en mucho, a las feministas.

No obstante, mientras que las luchas sociales de las mujeres estimulan en un sentido amplio la defensa y ejercicio de los derechos, existen brechas de desigualdad que frenan nuestro desarrollo pleno, ante el desafío de ser madres en nuestra sociedad y que desde nuestra labor legislativa es necesario acotar.

La marea verde mexicana a favor de la autonomía de derechos sexuales y reproductivos nos da cuenta de ello y del enorme compromiso que tenemos de legislar de manera amplia para que todas las mujeres vivamos libres de cualquier tipo de violencia, ante el ejercicio autónomo de nuestro derecho a ser madres o no.

De acuerdo con el Inegi, entre 2016 y 2018, 48.7 millones de la población nacional son mujeres de 12 y más años, y de ese total, 32.7 millones son mamás. De ellas, 19.6% tiene un solo hijo; el mayor porcentaje, 26.7%, tiene dos hijos; 22.5% tiene tres; 11.5% es madre de cuatro hijos y 19.7% tiene cinco o más hijos.

En este escenario, México tiene el primer lugar a nivel mundial de madres adolescentes entre 15 y 19 años que han dado a luz bajo distintos supuestos, pero que de manera general mantienen rasgos de violencia, como el hecho de que 10.09% de las mujeres que tuvieron un embarazo adolescente fueron víctimas de violencia sexual.

Y en casos aún más agudos, a nivel nacional -en 2017- se registraron más de 9 mil nacimientos en niñas de 10 a 14 años. La maternidad es una decisión personal; no obstante, debemos abonar en erradicar prácticas violentas de orden social, en la atención a la salud, de las dobles o triples jornadas de trabajo no remunerado de cuidados.

Sabemos que del total de madres ocupadas, 53.8%, labora 40 o más horas a la semana, lo cual no necesariamente se refleja en mejores oportunidades de desarrollo profesional y donde todo el tiempo deben justificarse ante los empleadores las dinámicas de cuidado y organización familiar, a fin de tener ciertos permisos para poder equilibrar las actividades de crianza y cuidado.

Necesitamos responsabilidades compartidas entre los miembros de las familias, al tiempo que el Estado sea garante de una política integral de cuidados. Sirva esta columna para mandar un abrazo desde la sororidad a todas aquellas que buscan verdad y justicia para sus hijos e hijas. A las madres mexicanas de las y los desaparecidos, de las víctimas de feminicidio, de la violencia política, de la negligencia médica y demás crímenes de este patriarcado. Debemos trabajar arduamente por la posibilidad de maternar sin terror y nos comprometemos a hacer todo lo viable hasta lograrlo.

WENDY BRICEÑO ZULOAGA

DIPUTADA FEDERAL DE MORENA

@wzuloag

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