Los riesgos de la crisis del ISSSTE

Antes que el Tren Maya, el ISSSTE requiere recursos que eviten su quiebra

Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México
Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México

Nadie podría poner en duda la trayectoria y capacidad profesional del doctor Jorge Alcocer Varela, secretario de Salud del gobierno federal, quien en sus declaraciones ha dejado claro que las cosas en su sector no se hicieron bien durante la pasada administración. La afirmación a la cual se agrega la crítica automática de la 4T sobre la responsabilidad que tiene en todos los males del país el llamado modelo neoliberal, villano favorito del presidente Andrés Manuel López Obrador, involucra en el sector salud a un colega y antecesor, igualmente prestigiado, como lo es José Narro Robles.

La decisión de cancelar, en aras de la austeridad el seguro de gastos médicos mayores que se otorgaba a los empleados federales, obliga al ISSSTE a fortalecer el sistema de atención para sus más de 13 millones de derechohabientes y aunque no se ha reconocido así, la supresión de la prestación somete a la institución a una demanda ampliada de servicios médicos.

En este contexto, Pedro Zenteno Santaella, director de Administración y Finanzas del instituto admitió en el Senado que la viabilidad económica de los servicios de salud para la burocracia está comprometida al extremo de sólo garantizar su operación hasta el mes de julio. Así de grave el problema.

En 2017 sus pasivos rondaban los 8 mil 294 millones de pesos y esta cifra se incrementó en más del doble en 2018 para llegar a casi 19 mil millones. En el último año del sexenio de Enrique Peña ¿nadie en el gobierno advirtió la bomba de tiempo que tenían entre las manos?. No se le puede exigir a Luis Antonio Ramírez Pineda, actual titular del ISSSTE que en 5 meses resuelva una crisis tan compleja. Sin embargo ¿no era primero fortalecer al instituto y después suprimir el seguro de gastos médicos contratado con Met Life?

El ISSSTE es una institución noble en donde el esfuerzo casi heroico de la mayoría del personal lidia con carencias insultantes para atender a sus derechohabientes en centros hospitalarios que hacen milagros para seguir cuidando la salud de los mexicanos.

Para 2019 su presupuesto es de 323 mil millones de pesos, de los cuales 226 mil millones, es decir 75%, están destinados al pago de más de 1 millón 100 mil pensionados y jubilados.

Invertir en salud sería uno de los mejores propósitos del Gobierno de la República. Por eso antes que el innecesario Tren Maya, el inviable proyecto del aeropuerto de Santa Lucía, el pago de las obligaciones de la obra de Texcoco que salió más costoso cancelar, la cuestionada refinería en Tabasco o regalar dinero a los jóvenes con afanes clientelares; el ISSSTE requiere prioritariamente recursos que eviten su quiebra.

 

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EDICTOS: En la era de los propósitos morales y con los ahorros de la austeridad, Carlos Urzúa, secretario de Hacienda y Jorge Alcocer, de Salud, tienen el deber ético de hacerle ver al Presidente que el dinero de los mexicanos podría tener mejores y más responsables propósitos.

 

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@JENROMA27

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