Los retos de la nueva embajadora en Japón

La diplomática tendrá que esforzarse para demostrar nuestro interés en Japón, más allá de la retórica

Adolfo_Laborde
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

Según el comunicado 77 de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) Melba Pría Olavarrieta será la próxima embajadora en Japón, claro, de no haber algún contratiempo en su ratificación en el Senado.

Es licenciada en sociología, tiene maestrías en políticas públicas y en estudios internacionales; un posgrado en seguridad nacional y estudios estratégicos. En la Cancillería fue titular de la Unidad de Atención a Organizaciones Sociales, directora general de Enlace Estatal y Federal, y directora general para las Comunidades Mexicanas en el Exterior. Ha encabezado el Instituto Mexicano Indigenista y realizado diversas funciones en la SEP y el IMSS. Fue embajadora en Indonesia, y actualmente lo es en India.

La primera embajadora de México en Japón enfrenta enormes retos. Tiene las credenciales y experiencia, pero deberá convencer al gobierno y a la IP de Japón, que es un país estratégico con el que se quieren profundizar lazos más allá del Acuerdo de Asociación Económica o lo que se pueda hacer en el marco del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) al cual ambos pertenecen.

Es cierto que el subsecretario de la Cancillería, Julián Ventura, visitó Japón tan pronto asumió el cargo (así como China y Corea) y han venido a México diversas delegaciones comerciales y figuras políticas de primer nivel en los últimos meses; no estoy seguro que el reciente anuncio del canciller Marcelo Ebrard, en el contexto de la reunión de Mérida con empresarios y funcionarios de EU sobre su participación en los megaproyectos de infraestructura del sureste mexicano, sea una señal positiva para Japón y China, otro socio considerado estratégico en la 4T.

De Corea ni hablar, ya que independientemente del aumento del número de empresas de ese país en México, no se ha vuelto a tocar el tema del Tratado de Libre Comercio con ellos, que está empantanado.

Cierto que en México se trabaja para blindar la ratificación del T-MEC mediante este tipo de medidas estratégicas, así como la aprobación de la Reforma Laboral en el legislativo, será muy complicado que a este paso se pueda llegar a una verdadera diversificación de las relaciones económicas y financieras que tanto se ha hablado.

Una verdadera diversificación tendría que sustentarse en el espíritu del Libre Comercio con tintes globales, no regionales. Parece que no es así.

La nueva embajadora tendrá que esforzarse para demostrar nuestro interés en Japón, más allá de la retórica. No queda más que, poco a poco, seguir posicionando a México en Japón y en Asia como un destino atractivo para la inversión, cooperación y transferencia de tecnología, que se sume a la cadena de valor de las empresas globales ya establecidas en México para aprovechar el comercio, sea en Norteamérica por lo arancelario, como su red de tratados de libre comercio, o por la ubicación estratégica de México. Ante esto, no sé dónde quedaron los principios de inclusión, innovación y diversificación anunciados en nuestra nueva política comercial con el mundo.

 

*Analista internacionalista

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