Los pueblos fantasma del Infonavit

Tenemos 5 millones de familias a las que las endeudó el Estado irresponsablemente

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Bauducco / Así de sencillo / Heraldo de México

En casi 20 años de desarrollo inmobiliario de interés social, en México se construyó como nunca y… se robó como siempre. Empresas constructoras de todo tamaño surgieron por doquier, crecieron a la sombra de sus contactos con gobiernos estatales que les adjudicaron desarrollar casas para el Infonavit.

Hoy, 5 millones de viviendas están abandonadas. ¿Por qué? ¿Porque los trabajadores son unos ingratos? ¿Unos fifís, que no quieren ir a vivir allá donde los mandaron?

La realidad es que todo (o casi todo) se hizo sin planeación. O peor aún, a sabiendas de que los lugares donde construirían no servían en realidad. Terrenos agrícolas, comprados a precios muy por debajo de los estándares urbanos, que fueron fraccionados sin que fueran preparados para que los habitaran muchos miles de familias.

Pobres, muy pobres, en el abasto de agua, sin transporte público regulado (en algunos casos existen vehículos operando fuera del régimen, nacidos de la necesidad y de la viveza), en muchos casos sin banquetas y alejados de muchos servicios básicos: escuelas y hospitales, centros de consumo. Y, por supuesto, a decenas de kilómetros del trabajo más cercano. Hasta mal hechas, lo hemos visto una y otra vez en las noticias: casas que se parten. En algunos de los casos de Hidalgo, hasta se inundan porque fueron levantados cerca de cauces de ríos, en tierras que siempre se han anegado.

El resultado es el que informó Carlos Martínez Velázquez, director del Infonavit: millones de viviendas abandonadas, que se traducen en créditos que nadie paga y en otro tanto de trabajadores endeudados por haber comprado propiedades en las que no pueden ni quieren vivir. Las cifras de Inegi y Coneval lo respaldan. Tan sólo el año pasado, fueron abandonadas 55 mil viviendas.

Más: esos pueblos fantasma, fueron rapiñados, saqueados, casi demolidos en busca de materiales eléctricos, muebles de cocina, sanitarios. Y se han convertido en escondite de maleantes.

Así es que ahora tenemos 5 millones de familias a las que las endeudó el Estado, con su adjudicación irresponsable, con su corrupción. El Presidente, acompañado del titular del Infonavit anunció un esquema para salvar a los trabajadores con créditos impagables. O sea que ahora estamos endeudados todos, porque eso es lo que pasa cuando el gobierno tiene que rescatar las deudas impagables. Deudas que, insisto, los trabajadores contrajeron muchas veces engañados y muchas otras pensando que su salario iba a actualizarse al menos al índice del salario mínimo. Y no fue así.

¿Qué va a pasar con esos 5 millones de casas vacías? ¿Cómo vamos a recuperar semejante inversión? ¿Quién va a perseguir a los que firmaron esas concesiones? ¿Cómo se les va a castigar? ¿Seguiremos adjudicando obras a las mismas empresas?

Y… pequeño detalle: las familias que necesitaban vivienda, siguen necesitándola. Así de sencillo.

 

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@gabrielbauducco

 

 

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