Los problemas del extraño

Los republicanos pueden estar de acuerdo con Trump, pero no van a arriesgar su propia reelección por él

Netlog

La notable ausencia en el presupuesto estadounidense de fondos para la construcción de un muro en la frontera con México refleja los crecientes problemas y frustraciones del presidente Donald Trump.

Prácticamente a seis meses de haber ganado las elecciones presidenciales estadounidenses y tres de haber tomado posesión de la Casa Blanca, Trump se pregunta si el cierre del gobierno no sería lo mejor que pudiera pasar.

Necesitamos elegir más republicanos o cambiar las reglas, señaló Trump en una serie de mensajes de tuit, que al mismo tiempo revelaron su frustración con un proceso que le ha impedido hasta ahora derogar la reforma de salud instaurada por su predecesor Barack Obama o iniciar el proceso de construcción del muro.

Y ciertamente no es el único estadounidense molesto con un sistema que permite a minorías y grupos de interés desviar, detener o modificar propuestas.

Pero esa es justamente la idea del sistema de gobierno estadounidense, una que republicanos y demócratas han usado extensivamente y que está en la raíz de las frustraciones de los votantes de Trump, que sin embargo, son al mismo tiempo beneficiarios de ese sistema.

El estadounidense es un sistema encabezado por un presidente, pero no es estrictamente un régimen presidencialista. El Jefe del Ejecutivo tiene un poder considerable, pero el Congreso como tal, tiene para empezar el poder de la bolsa, o sea el de aceptar o no determinados gastos, y puede detenerlo y balancearlo, y eso es lo que enfrenta y frustra a Trump.

La idea de construir una muralla en la frontera con México es atractiva para al menos un sector de los estadounidenses, pero no quiere decir que sea práctica, realista o políticamente atractiva para todos. En principio se supone que el Congreso está para proteger tanto esa diversidad y negociar o llegar a acuerdos que satisfagan a la mayoría.

Trump llegó a la candidatura presidencial republicana, y a la Casa Blanca misma como un extraño al sistema. Fue en cierto grado esa característica lo que dio impulso a su popularidad, tanto como su propuesta de cambiar el juego político y secar el pantano de Washington. A final de cuentas, fue lo que dio resonancia a su candidatura y lo llevó adonde está ahora, a pesar de la oposición que halla entre los integrantes de ese sistema.

Pero esa es también su debilidad. Parte de su problema está justamente en que es un extraño al sistema, y su incapacidad, o sus dificultades, para hacerse de aliados en él. Y en el caso de la política estadounidense, esas alianzas suelen ser caso por caso.

En lo que se refiere al muro, muchos legisladores, demócratas en su mayoría, pero también republicanos, expresaron dudas, escepticismo o hasta oposición, y eso se refleja en el rechazo, abierto en unos casos y discreto en otros, que encontró la propuesta.

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX

@CARRENOJOSE1

¿Te gustó este contenido?