Los Pinitos, el nuevo manifestódromo

La casa de transición de Andrés Manuel, en La Roma, recibe más gente que la residencia oficial de Los Pinos

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Cien metros de largo por 13 de ancho mide la calle que se ha convertido en el principal manifestódromo de la Ciudad de México, después de las elecciones del 1 de julio.

Es un espacio que en poco más de dos meses ya recibió más gente que la mismísima residencia oficial de Los Pinos.

Está en el corazón de la colonia Roma y hace las veces de una explanada frente a la casa en la que despachan AMLO y su equipo de transición.

Salvo los domingos, ese tramo de la calle Chihuahua, ubicado entre avenida Insurgentes y Monterrey, es un hervidero. Habitantes de la CDMX, del Edomex y otros lugares acuden para manifestarse o entregar alguna petición en la casa marcada con el número 216, conocida ya entre reporteros y vecinos como Los Pinitos.

Para los turistas se ha convertido en un punto de interés, pero la mayoría de la gente que la visita llega con una demanda. Es una residencia colonial con acabados franco-italianos. Se desconoce la fecha en la que fue construida, aunque por los años de casas vecinas se calcula que data de la década de los 30. Cuenta con 603 metros de construcción y desde el 2 de julio, un día después del triunfo de AMLO, recibe entre 270 y 300 solicitudes de ayuda diarias.

También llegan cartas de apoyo, regalos y las demandas más bizarras que uno pueda imaginar, sin soslayar las manifestaciones y mítines que se realizan todos los días. Una de las peticiones que más llamó la atención fue la del artista urbano José del Refugio, quien solicitó al Presidente electo investigar el paradero de Pedro Infante. Para don José, Pedro Infante no ha muerto y es una obligación del gobierno decir la verdad sobre la desaparición del Ídolo de Guamúchil. Otra persona, entregó una iniciativa en la que propone legislar para que se declare a México el primer país totalmente vegano del mundo.

Por fortuna ese tipo de solicitudes son las menos, la mayoría tienen que ver con problemas de inseguridad, temas ejidales y peticiones de trabajo.

Leticia Martínez, la encargada de atenderlas, no para. Todo el día va y viene, porque también le toca escuchar peticiones de los grupos que llegan a manifestarse, igual que las quejas de los vecinos que ya no aguantan tanto bullicio. La vida les cambió por completo; a unos para bien y a otros para mal. Por ejemplo, a unos metros de Los Pinitos, está una tienda de barrio que hoy más que nunca le hace honor a su nombre. Se llama La Abundancia. Sus ventas, igual que la de restaurantes de la zona y otros comercios, se incrementaron hasta 50 por ciento en dos meses.

La abundancia llegó a la colonia Roma con AMLO y su equipo de transición. Y todos los días cientos de personas acuden a Los Pinitos con la ilusión de que esa abundancia llegue a sus bolsillos, porque ellos sí creyeron en Andrés Manuel y juntos quieren hacer historia.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La esperanza es el sueño del hombre despierto.

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