Los otros datos del Presidente

El mandatario mostró su molestia ante la información publicada que tiene como fuente oficial a su propio gobierno, pues son los datos de Seguro Social

Columna de Héctor-Escalante / El Heraldo de México / Articulista Invitado
Columna de Héctor-Escalante / El Heraldo de México / Articulista Invitado

Cada vez es más frecuente que el presidente Andrés Manuel López Obrador conteste a cuestionamientos con la frase yo tengo otros datos. El caso más reciente fue sobre la creación de empleos formales en el mes de mayo, la cual fue la más baja de los últimos 10 años y casi 90% menor respecto al mismo mes del año pasado.

El mandatario mostró su molestia ante la información publicada que tiene como fuente oficial a su propio gobierno, pues son los datos de Seguro Social. AMLO sugirió que los diarios que publicaron la información fueron mal intencionados y debieron haber tomado en cuenta a los 481 becarios de su administración y a los 200 mil del programa sembrando vidas.

Posteriormente tuvo que salir uno de sus funcionaros a defender al mandatario y sus números. Zoé Robledo, nuevo director del Instituto Mexicano del Seguro Social, intentó dar razones por las que una medición cambió por capricho presidencial, no lo logró. Es importante que el gobierno no se haga bolas con sus datos, unos son los programas sociales y otros más son los empleos formales que reporta el Seguro Social.

López Obrador lo mismo a minimizado los datos del INEGI, que del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, del Seguro Social, o de las calificadoras internacionales. Es decir, incluso la propia información de su administración no la toma como buena. El mandatario tiene todo el derecho de defender su gobierno, sus políticas públicas y de subrayar los resultados de las estrategias que impulsa, lo que no debe hacer es mezclar datos y crear confusión.

Una cosa son las becas y otra cosa son los empleos formales, así de sencillo. Si el Presidente quiere que se reconozca la creación de becas como uno de sus logros más importantes, que haga una comunicación para ello, lo que no se debe permitir es cambiar de la noche a la mañana la manera en cómo se hace la medición de datos en distintos rubros, aunque no le sean favorables.

Una de las labores del gobierno es comunicar, los medios de información recaban datos de la forma en que pueden y su labor es obtenerla. Anteriormente las áreas de comunicación de las distintas dependencias federales eran los facilitadores y cabildeaban cómo se presentaría la información oficial. Su función era presentar los datos favorables y balancear los que no lo eran.

El problema es que esta administración ha minimizado las áreas de comunicación social, bajo el argumento de recortes y ahorro, ha recortado al mínimo las direcciones de comunicación. Si bien se reconoce que había excesos y plazas que se podían prescindir en la administración, con los recortes no se perfeccionaron procesos, sino que desaparecieron.

Hoy las áreas de comunicación parecen de adorno, no solo por los recortes, sino porque la única comunicación válida es la del presidente. Ante esa nueva realidad López Obrador siempre tendrá otros datos, los suyos. Los funcionarios no son ya los voceros solamente, también son aquellos que están para tratar de soportar lo dicho en la mañanera de AMLO, aunque no sea verdad. Las maromas están a la orden del día, no con los datos oficiales, sino con los datos que diga el señor Presidente.

Por Héctor Escalante

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