Carta a las personas que vieron el Oscar

La empatía es lo que le da sentido a la acción de hacer y ver una película, en el momento en que el cine genera empatía es cuando abre ese puente de conexión hacia el espectador y transmite su mensaje

OSCAR
Ilustración: Dan Madrid

Querido lector, no sé si conozcas esa sensación de estar sentado frente a una enorme pantalla, comiendo palomitas de mantequilla mientras esperas con ansias que las luces se apaguen. Después de que eso sucede empiezas a percibir un leve hormigueo en el estómago esperando impaciente saber quién es el asesino de la historia. Más tarde te acabas las uñas de las manos, como si hacer esto pudiera evitar la muerte de la persona en pantalla. Al final intentas disimular las lágrimas que han empezado a caer sobre la barra de chocolate que comías. Cuando la luz vuelve, sientes una sensación interna de querer regresar al mundo en el que has vivido un par de horas. Si has visto los Oscars este mes, entonces estoy segura de que conoces estas sensaciones. Que conoces el poder del cine y estás consciente del impacto que puede crear en el ser humano.

Miles de películas son creadas cada año, sin embargo, muy pocas son las que consiguen llegar a esta aclamada ceremonia que llamamos Oscar. Cada película que es mencionada en este evento tiene una esencia, algo que las hace diferentes. Pero hay una línea que las une a todas, la capacidad de crear una enorme empatía entre los personajes de la pantalla y el espectador.

Si partimos del concepto que afirma que la empatía es la intención de comprender los sentimientos, emociones y el estado de otro individuo, entonces podemos decir que esto es lo que le da sentido a la acción de hacer y ver una película. En el momento en que el cine genera empatía, es cuando abre ese puente de conexión hacia el espectador y transmite su mensaje.

Pongamos como ejemplo algunas de las películas que fueron nominadas este año. En Parásitos, el espectador es llevado a empatizar con las desastrosa situación en la que se encuentra la familia de Gi Taek. En El Escándalo podemos empatizar con la explosiva historia en la que tres mujeres de Fox News se ven envueltas. En cada una de las películas eres llevado de la mano de la narración, atravesando los problemas con los personajes y estando presente en el momento que llegan a su fin. Al final esto te crea cierta satisfacción y sentido del por qué ver la película, porque como Mark Manson dijo La felicidad se consigue al resolver problemas.

En el cine la empatía eleva la calidad de las películas, así mismo en el mundo, la empatía tiene el poder de elevar la calidad de nuestras vidas. Si empatizáramos igual en la vida real así como lo hacemos en las películas, si reconociéramos lo bueno de cada persona así como lo hacemos con cada historia en pantalla, nuestras vidas tendrían mucho más sentido.

Cuando tú, lector te sientas en el cine, dejas de lado tu vida, tu historia. Entras en el mundo de los personajes sin prejuicios, bajas la guardia y dejas que el poder del cine influya sobre ti. Empatizar con las personas es exactamente lo mismo, solo que con la luz del día y sin palomitas en la mano. Por eso en este aspecto me atrevo a decirte, que la vida sí es como las películas. La vida esta llena de personas que agregan significado a tus días. Esta llena de oportunidades para mostrar empatía y acompañarlos en la resolución de sus problemas.

Un gran director de cine debe estar consciente que sus creaciones forman parte de algo mucho más grande. Que sus mensajes llegan a millones de personas. Que ser premiados por la academia implica también una enorme responsabilidad social. Porque al igual que en el mundo real, todos formamos parte de algo mucho más grande, lo que hacemos y decimos repercute a gran escala. La forma en que empatizas tiene el poder de cambiar tus días y agregarle sentido a tu vida. Así que aquí te pregunto, ¿quieres ser del tipo de película que hace historia, cambia vidas a través de la empatía y gana estatuillas? ¿O prefieres sólo estar ahí, sin voltear a ver a los demás, buscando el sentido de tu vida mientras te preguntas cuándo va a llegar la felicidad?

Los premios ocurren cada año, pero la vida pasa volando.

POR MARÍA MILO

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