Los niños del colegio Rébsamen dejaron de soñar

Autoridades han desdeñado el caso y cientos de niños sufren las secuelas del 19S


Guardadas las proporciones, el caso del colegio Rébsamen, donde murieron 19 niños y 7 adultos, podría equipararse a lo ocurrido el 5 de junio de 2009 en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, donde un incendio acabó con la vida de 49 niños y dejó secuelas en más de 100.

 

Las tragedias pudieron evitarse por las autoridades. En el caso del ABC, el responsable director fue el entonces delegado del IMSS, César Arturo Leyva, y en el que nos ocupa ahora, todo apunta a la delegada en Tlalpan, Claudia Sheinbaum.

 

En ambas la mala supervisión y la negligencia dejaron un dolor permanente en decenas de familias que viven y vivirán un peregrinar para que les hagan justicia.

 

En el caso del Rébsamen, si acudimos a las autoridades todas dirán que el Colegio cumplía con las normas de la SEP, que van contra la dueña, Mónica García, que ya dieron alternativas de estudio y que pagaron gastos funerarios.

 

Ahora, la pregunta es: ¿todo eso será suficiente para recuperar vidas humanas y la estabilidad emocional de unos 300 niños?

 

Para los padres la repuesta es no. Nada de lo que se ha hecho es suficiente.

 

De los 304 niños sobrevivientes34 pertenecían a preescolar, 152 a Primaria y 117 a Secundaría. Hoy, el 70% sufre estrés postraumático.

 

Además, la mayoría lleva más de un mes sin ir al colegio o la guardería. Sólo el 43% ha logrado inscribirse en otra escuela, mientras que el 56% permanece en sus hogares.

 

Los niños de guardería son los que más han batallado, porque el 86% no ha logrado ser reubicado en otro sitio.

 

Muchos no se han reintegrado por tener lesiones o secuelas psicológicas, como el caso de una niña que resultó con asma crónica derivada de una intoxicación por químicos a los que quedó expuesta durante el derrumbe.

 

Algunas familias decidieron dejar la CDMX y se mudaron a lugares como Querétaro y Yucatán.

 

De acuerdo con algunos padres, la mayoría de los niños no puede dormir o, mejor dicho, no quieren dormir para evitar las pesadillas.

 

Otros presentan cuadros más graves como ideas suicidas. De esto poco o nada saben o han dicho las autoridades.

 

No sólo eso, de algún lado surgió una campaña en contra de los padres que se han organizado para supuestamente exigir ayuda económica. Sólo han pedido becas hasta la universidad para los cuatro niños que se quedaron huérfanos.

 

Otros no quieren ni necesitan apoyo económico, lo que buscan es que algunas instancias, como el Senado de la República y la CNDH, intervengan para que el Estado active un protocolo que permita ayudar a las víctimas de delitos relacionados con la protección civil.

 

Eso sí sería dar un paso adelante, pero vamos a ver hasta dónde son capaces nuestras autoridades de parar o dejar crecer nuestro ABC chilango.

 

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Y como dice el filósofo…Nomeacuerdo: Una de las manifestaciones del burocratismo es el relajamiento en el trabajo debido a la indiferencia o la negligencia

 

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