Los migrantes mexicanos, ofendidos con la 4T

El primer "golpe" fue la reducción del presupuesto a los consulados en plena Era Trump

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Gardenia Mendoza / Trípoide / Heraldo de México

La mayor parte de la comunidad mexicana en Estados Unidos no es afín a la izquierda. El perfil del paisano, emigrado principalmente del campo, es mayoritariamente conservador, religioso y defensor de valores tradicionales como la familia integrada por hombre mujer. Antiabortistas.

Todo lo contrario a la vanguardia progresista que revolucionó a la CDMX al mando de las fuerzas políticas que llevaron a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República y por quien también apostaron los mexicanos en el exterior a pesar de sus convicciones: desde que se permitió votar desde fuera habían sido panistas.

Pero los meses de gobierno han pasado y los daños a su agenda han sido muchos, según denuncian sus líderes en diferentes foros. El más reciente es la eminente cancelación del programa 3×1, uno de los logros mayores de los migrantes mexicanos porque les permitía ayudar a desarrollar sus comunidades de origen con apoyo del Estado.

El 3×1 se hizo realidad durante la administración de Vicente Fox, quien se sumó a esfuerzos previos estales para que, por cada peso que aportaban los migrantes mexicanos, los gobiernos locales y federal aportaba otro. Así se llevó drenaje, luz, agua, pavimentación, escuela, becas y proyectos productivos a las empobrecidas zonas que los empujó a la migración.

Desde entonces, cada año el Congreso autorizaba una partida, se publicaban las reglas, los paisanos organizados en clubes y federaciones aportaban su parte y lograban sus proyectos… hasta este año: la 4T les han dado largas con auditorías y para el 30 de junio el 3×1 caerá en subejercicio, o sea, que el recurso pasará a Hacienda para que el Ejecutivo lo use a su criterio. Quieren canalizarlo para ayuda a los centroamericanos, según han informado autoridades de la Secretaría de Bienestar a los representantes de migrantes a Los Angeles, Chicago, Nueva York, Dallas… quienes viajaron en las últimas semanas a México para entender los porqués de la hostilidad de la actual administración, un recuento que llevan puntualmente.

El primer golpe fue la reducción del presupuesto a los consulados en plena Era Trump, justo cuando las amenazas de La Migra están a la orden del día, en el epicentro del discurso político para la reelección del enemigo número uno de los indocumentados. Simplemente el discurso oficial mexicano que se puede hacer más con menos no encaja en las cuentas de los perseguidos por ICE.

Después vino la cancelación de oficinas especiales el Programa Paisano en los consulados que apoyaban las visitas seguras a México desde EU, evitaba extorsiones, traslados carreteros seguros, menajes más sencillos. Ahora los funcionarios tienen sobrecarga de trabajo y se entorpeció el funcionamiento en general. Pero el desconcierto final se plasmó en el Plan Nacional de Desarrollo: los migrantes en el exterior apenas se mencionaron en media cuartilla más como un documento bibliográficos que como sujetos de política pública, una indiferencia que dejó claro que los mexicanos en EU que esta vez no son prioridad.

 

GARDENIA MENDOZA

*Periodista

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