Los gritos de Obrador

Desde 2007 -hace 12 años- Andrés Manuel López Obrador encabeza su propio Grito de Independencia

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Le llamaron El Grito de Los Libres, ¿lo recuerdan? El primero ocurrió en 2007 bajo fuertes turbulencias políticas. Año en que, de habérsele reconocido legalmente el triunfo en la elección presidencial del 2006, Andrés Manuel López Obrador habría lanzado su primer Grito de Independencia, desde el balcón central del Palacio Nacional.

Pero no fue así. Felipe Calderón, con la bendición del Tribunal Electoral, portaba la banda presidencial.

Así que esa noche del 15 de septiembre del 2007, los seguidores de AMLO –en intensas negociaciones que terminarían a bocinazos en plena plaza- se enfrentaban con los miembros del Estado Mayor Presidencial, encargados de salvaguardar el Zócalo.

A final de cuentas el espacio se dividiría con vallas metálicas y El Grito de los libres sería encabezado por Rosario Ibarra de Piedra, en un templete ubicado bajo la terraza del hotel Majestic, al tiempo que enormes equipos de sonido buscaban sepultar el embravecido coro que calificaba de traidor y espurio al de Michoacán.

López Obrador tomó camino a Oaxaca y en San José Tenango encabezó su Primer Grito de Independencia de Los Libres, al son de sólo el pueblo puede salvar al pueblo y el llamado a abolir el régimen corrupto y de privilegios.

Sí, desde hace 12 años hablaba de ello. Su grito entonces, bajo la noche zapoteca, destacó por estos llamados: ¡Arriba los de abajo! ¡Arriba los pobres! ¡Abajo los privilegios! ¡Abajo el gobierno usurpador!.

El Grito del 2010 tenía también un significado importante. Se conmemoraban 200 años de nuestra Independencia. Calderón mostraba muy poco ánimo en las Fiestas del Bicentenario.

Los granadazos en Morelia, Michoacán, dos años atrás y la violencia que se generalizaba en el país atenazaban de miedo al Presidente y a sus ayudantes. Para ese 15 y 16 de septiembre se llegó al grado de pedir a la gente no asistir al Zócalo y seguir, de preferencia, los festejos por televisión.

Fue un Grito triste y desangelado.

El desánimo de la gente alcanzó al propio Andrés Manuel ese 15 de septiembre de 2010. Lo encabezó en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, desde un rústico templete:

Estamos aquí –diría el tabasqueño— para recordar la lucha del pueblo y de sus dirigentes contra el colonialismo y el saqueo económico y, sobre todo, en pos de la justicia. Lo hacemos al mismo tiempo en que los opresores festejan con un espectáculo frívolo este hecho histórico, usando para ello al principal instrumento de dominación con que cuentan: la televisión.

La asistencia era poca. Banderas ondeando, ninguna. Pero López Obrador no se dejaba caer: Hay que tener fe en que México se salvará –animaba-, es cosa de que nadie sea indiferente al porvenir.

Así deambuló año con año. Unas veces aquí, otras allá. Y finalmente anoche, él y los libres hicieron suyo el Zócalo y el Palacio Nacional.

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GEMAS: También en el Torito hubo pozole.

POR MARTHA ANAYA 

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@MARTHAANAYA

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