Los gobiernos del cambio

En 2018, la sociedad engañada, harta y encabronada votó por López Obrador, quien propuso un cambio de fondo

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

Cuando en el año 2000 Vicente Fox llegó a la presidencia de la República, la sociedad se ilusionó con el cambio después de la dictadura perfecta del PRI que duró más de 70 años. Sin embargo, a menos de la mitad del sexenio, la administración foxista empezó a hacer agua por lo que fue calificada como el gobierno del cambio sin rumbo.

Felipe Calderón prometió darle rumbo al cambio; a la mitad de su gobierno dijo que ya existía un rumbo definido, pero al final lo perdió. Sus biógrafos afirman que empezó a naufragar a la hora de escoger a su sucesor, cuando sus compañeros del PAN se le rebelaron y le quitaron el timón.

Enrique Peña Nieto quiso enderezar el rumbo con el Pacto por México que dio origen a más de una docena de reformas estructurales con las cuales supuestamente habría mayor crecimiento económico, prosperidad, reducción de la pobreza y de la brecha de la desigualdad; y un efectivo combate al crimen organizado y desorganizado, lo que contribuiría a una mayor seguridad para la población. Todo iba más o menos bien, pero a sus colaboradores más cercanos les empezaron a crecer las uñas. Su secretario de Hacienda, Luis Videgaray —quien soñaba con la candidatura presidencial del PRI— le arrebató el mando y el país volvió a perder el rumbo político, económico y social: Floreció la corrupción, aumentaron la pobreza y la inseguridad y no crecimos al cinco por ciento como había prometido Videgaray.

En el 2018, la sociedad engañada, harta y encabronada votó por Andrés Manuel López Obrador quien propuso un cambio de fondo, un cambio estructural, el cual está cumpliendo metiendo reversa a varias de las reformas de su antecesor, tratando de reactivar el mediocre crecimientoeconómico de los últimos 30 años, dándole otro enfoque a los programas sociales, diseñando esquemas para rescatar al campo de la miseria, declarando la guerra a la corrupción, instrumentando una nueva estrategia para combatir a la delincuencia y a otros flagelos que azotan al país.

El problema que enfrenta el actual gobierno es que no sabe a dónde va, está desorientado. No tiene visión ni a mediano ni a largo plazo, dijo Carlos Slim. Bueno, la mayoría de los países, excepto los asiáticos, están así, aclaró el ingeniero. ¡No sabe que peso nos quita de encima! Responde el pueblo sabio que votó por el cambio el año pasado. Nosotros creíamos que una vez más nos habíamos equivocado, que el gobierno de la 4T era el único que no tenía rumbo ni visión clara, que estaba extraviado, perdido.

Gracias, señor Slim, quién sabe qué sería de nosotros sin usted, agrega el pópulo.

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AGENDA PREVIA: Contagiada por el ilusionismo de María Luisa Albores, secretaria de Bienestar, quien en cada gira con el Presidente de la República le repite la dosis de que el programa Sembrando Vida plantará 100 millones de arbolitos, Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, anunció que en seis meses ella y sus brigadas sembrarán en la city 10 millones de arbolitos. ¡Ah bárbaras!

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