Los fuegos de Bolsonaro

La economía era entusiasta con su llegada al poder; pero el PIB no creció, por el contrario, se contrajo

Opinión de Alejandra Martínez / Rompeolas / El Heraldo de México
Opinión de Alejandra Martínez / Rompeolas / El Heraldo de México

En el arranque de su sexto mes de gobierno, el ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro enfrenta varios fuegos que han golpeado la aprobación de su reciente mandato y están causando la irritación popular.

Conservador y defensor de la dictadura, Bolsonaro ganó la Presidencia con 55% de los votos, con la promesa de tener mano dura contra la delincuencia y de corregir las finanzas estatales.

La economía era entusiasta con la llegada del exmilitar al poder, en la primera semana de su gestión la bolsa obtuvo máximos históricos. Pero la euforia duró poco.

En el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto no creció, por el contrario, se contrajo 0.2%, un retroceso que no se reportaba desde finales de 2016.

Expertos advierten que la inversión privada ha sido cauta, debido al grave problema de inseguridad que afecta al país y las acciones del Ejército no ayudan: Una familia fue atacada el 7 de abril pasado al ser confundida con un grupo criminal en Río de Janeiro, su auto recibió más de 80 balazos, lo que abrió el debate sobre la permisión de que las Fuerzas Armadas disparen a matar, en vez de detener.

A principios de mayo, Bolsonaro cumplió su promesa de campaña más significativa, firmó un decreto para que camioneros, políticos y periodistas porten armas, flexibilizando su compra, registro y tenencia, la medida rápidamente fue encarada con acciones legales de grupos de derechos humanos y el mandatario tuvo que rectificar.

Así, el 23 de mayo, al ser cuestionado incluso por la Procuraduría General, publicó otro decreto para corregir el anterior, cambió su política de armas para todos y prohibió su uso para los ciudadanos comunes.

Bolsonaro tampoco ha podido convencer al Congreso de que apruebe su reforma de pensiones: quiere elevar de 55 a 65 años la edad de jubilación, para quitar presión a las arcas públicas, pero un sondeo de Datafolha señala que 51% de la población rechaza la propuesta.

En estos meses, el siete veces diputado se ha ganado el apodo de enemigo de la educación, su gobierno anunció un recorte de 30% al presupuesto a las universidades públicas.

Tanto la reforma de pensiones como el recorte educativo han desatado jornadas de protestas en todo el país, pero los manifestantes han sido calificados por el Presidente como idiotas útiles.

Y, como si todo lo anterior no fuera suficiente, Bolsonaro es acusado de no enfrentar los problemas estructurales del sistema penitenciario. Esta semana, enfrentamientos entre presos dejaron 55 decesos en cuatro prisiones.

Brasil es el tercer país con más reos del mundo, con 720 mil presos en condiciones de hacinamiento.

La mala racha para Bolsonaro no termina ahí, un juez determinó que el hombre que lo apuñaló en un mitin durante su campaña electoral no irá a prisión porque sufre un trastorno mental.

Al parecer, al conservador todo le está saliendo mal, y su popularidad se está esfumando.

ALEJANDRA MARTÍNEZ

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@ALEJANDRAMTZ_87

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