Los fondos buitre

Compran deuda de economías o firmas en problemas cercanas a la quiebra

Carlos Howard / New age / El Heraldo de México
Carlos Howard / New age / El Heraldo de México

Mucho se ha comentado en los últimos días que los fondos especuladores distressed o holdouts, mejor conocidos como fondos buitre, están al acecho de las negociaciones que haga Andrés Manuel López Obrador con los tenedores de bonos, luego del anuncio de cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco.

Primero hay que entender que en el argot financiero se llama también a los fondos buitre como holdouts (del inglés to hold out, quedarse fuera), en referencia a la acción que realiza el tenedor de bonos de deuda pública que se mantiene por fuera de una negociación.

Por lo general compran deuda de economías o empresas en problemas, cercanas a la quiebra, para posteriormente presionar y cobrar la totalidad del valor de esa deuda, además de los intereses por los años adeudados, sin atender a reestructuraciones.

Y es que el principal objetivo es comprar activos con el menor precio posible y que en el momento de la venta, en un periodo a corto o medio plazo, se venda a otros inversores para conseguir altas rentabilidades.

Para ello eligen mercados en mala situación económica, están integrados por especialistas en procesos de reestructuración de empresas, compran títulos a muy bajo precio, llegando a ser incluso el 10% o 20% de su valor nominal, e intentan reflotar esta compañía en mal estado para venderla después a un precio mucho más alto del pagado por ella.

Con los bonos del NAIM se levantaron en los mercados internacionales seis mil millones de dólares y el riesgo del impago ronda la operación. Por lo pronto ya dos fondos buitre; Aurelius y Elliott ya adquirieron agunos bonos.

En la cancelación del Aeropuerto de Texcoco puede, ante este panorama, que el gobierno mejore la oferta de recompra de bonos o que acabe el pleito en los juzgados de EU.

El Fideicomico que concentra los bonos del NAIM ofreció comprar hasta 1,800 millones de dólares de los bonos emitidos, aunque algunos especialistas consideran que es insuficiente. Lo cierto es que esta operación es fundamental para que el actual gobierno pueda cancelar oficialmente la construcción del Aeropuerto de Texcoco.

Tendrá que convencer a 50% más uno de los inversionistas para lograr concretar esta operación y no terminar en los juzgados, ya que esto además de afectar algunas variables de la economía y otros títulos emitidos como los bonos de Pemex, generaría de inicio incertidumbre y desestabilización en el arranque del gobierno, sin tomar en cuenta la Ley de Remuneraciones, el Presupuesto de Egresos y la necesidad de contar con recursos suficientes en 2019 para emprender los programas anunciados.

CAPITALES GOLONDRINOS

 

On the record. Esas empresas han sido puestas en entredicho por varias organizaciones, entre ellas el G20, pues benefician a los capitales golondrinos, el que llega a un país cuya economía ofrece en un momento dado buenas perspectivas de rentabilidad, aprovechan esa oportunidad por un corto plazo y se van, sin enriquecer la economía del país y dejando incluso efectos negativos, como la revaluación de la moneda u otros.

 

 

 

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