Los excesos de la globalización

Hoy, la economía de mercado, por sí sola, no es capaz de satisfacer las necesidades económicas mundiales


Durante las últimas décadas el éxito de la globalización, altamente vinculado a la ideología de libre mercado-neoliberalismo económico-, y al desarrollo de las tecnologías de la información y  telecomunicaciones, ha traído consigo una mayor interacción e integración internacional de grupos con acceso a estos sistemas.

Esto se observa con mayor intensidad entre las clases medias y altas de la población mundial, lo que ha generado una nueva etapa de desarrollo que ha trastocado desde los aspectos mas triviales de la vida diaria hasta las más sofisticadas relaciones sociales de producción, distribución y consumo del orbe. Si bien este  proceso ha traído grandes beneficios, en tanto que ha permitido una mayor intensidad de flujos de información para bien de la ciencia, la investigación, la cultura, el comercio, las finanzas,  también ha dejado fuera a una gran parte de la población mundial, que sigue al margen de esa modernidad y no han dejado de sufrir los efectos de una mayor concentración del ingreso y desarrollo desigual entre países y regiones y, por tanto, de mayores índices de pobreza.

Según OXFAM, confederación formada por 17 organizaciones no gubernamentales, en 2016 más de la mitad de la riqueza mundial se encontraba en manos de sólo el 1% de la población. La riqueza de los más acaudalados creció de 44% en 2009 a  48% en 2014, esto, ha derivado en mayores niveles de pobreza, que generan tanto una creciente disparidad económica como una mayor conciencia de desigualdad a nivel internacional, que puede poner en riesgo la estabilidad mundial. A más de treinta años de haberse adoptado el modelo del neoliberalismo económico, éste benefició sólo a ciertos países, determinadas regiones y ciertos grupos sociales, sin contar la recesión económica  mundial que comenzó en 2008 y de la cual no se ha podido recuperar.

Se hace necesario que el Estado participe más activamente en el proceso de desarrollo económico y social, para asegurar mínimos de bienestar en alimentación, salud, y educación, que hoy no están al alcance de gran parte la población del mundo.

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