Los enemigos del estado

Órganos autónomos, empresarios que discrepan y, en general, cualquiera que piense distinto incomodan al Presidente

Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México
Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México

El presidente López Obrador siempre ha buscado la polarización. En sus tres campañas presidenciales construyó el mito de la mafia del poder, y hoy como presidente, lejos de abandonar esa retórica, la ha agravado, nombrando a enemigos a diestra y siniestra.

Los órganos autónomos, la prensa, los empresarios que discrepan y en general cualquiera que piense distinto incomodan mucho al presidente. No es algo nuevo, en septiembre de 2006 mandó al diablo a las instituciones y hoy como presidente actúa en consecuencia. En los primeros días de su gobierno, con el pretexto de la austeridad, se lanzó contra el Poder Judicial. Como si de adversarios políticos se tratara, atacó a los magistrados desde sus conferencias mañaneras, además de permitir un plantón que hasta hoy se encuentra en las puertas de la Suprema Corte de Justicia por parte de sus simpatizantes más radicales. En enero, el presidente presumió su intervención en la Suprema Corte, al anunciar que evitó la devolución de ISR a un grupo de exaccionistas de Grupo Modelo, la división de poderes parece tampoco gustarle al presidente.

También desde los primeros días de gobierno, el presidente López Obrador abrió otro frente contra los servidores públicos en el gobierno federal, acusándolos de ganar mucho y hacer poco. Por eso planteó la reducción de sueldos y el despido masivo e injustificado de trabajadores.

En el frente de enemigos del pasado, se lanzó contra los expresidentes de la república para retirar sus pensiones. A través del recorte presupuestal, lanzó obuses a los órganos autónomos. Afectando al INE, que tuvo que despedir a funcionarios con años de experiencia; al INEGI, que tuvo que cancelar la realización de diversas encuestas de relevancia para el país y la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que se vio forzada al despido de 400 funcionarios.

Los ataques siguen creciendo. En las últimas semanas acuso de la presencia de corrupción en estancias infantiles como justificante del recorte de la mitad de su presupuesto. Sin embargo, no aportó pruebas en contra de un programa exitoso y mundialmente reconocido. De igual forma, sin pruebas, acuso de corrupción a expresidentes y exfuncionarios del sector energético.

La semana pasada, el presidente de la CRE manifestó su preocupación por la baja calidad de los perfiles propuestos por López Obrador para comisionados de la CRE. Cabe señalar que la comparecencia ante el senado de los aspirantes a comisionados fue penosa, y todo el mundo pudo ver que los perfiles son, en efecto, inadecuados para cualquier cargo de responsabilidad técnica. Pero el Presidente montó en cólera y mandó a su secretaria de la Función Pública a exhibir evidencia del conflicto de interés del presidente de la CRE, sugiriendo que ha incurrido en actos indebidos. Todo por decir públicamente una opinión contraria a la de AMLO.

¿Quién sigue? ¿Quién será nombrado el próximo enemigo del estado? Quienes hoy le aplauden a rabiar y lo defienden hasta la ignominia deberían recordar que las purgas son muy comunes en los regímenes autoritarios. El compañero de lucha de hoy puede ser el enemigo del estado de mañana. ¿Seguirán aplaudiendo entonces?

 

 

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@faustobarajas

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