Los dos Méxicos

En 18 ciudades marcharon para exigir justicia y seguridad, en oposición a diversas políticas de López Obrador

Verónica Malo Guzmán
Verónica Malo Guzmán/ El Heraldo de México / Columna Tres en raya

Cómo México no hay dos… dicho popular y verdad universal, que ha resultado ser una mentira… porque como hemos visto, el nuestro no es uno, sino dos países en el mismo territorio.

El domingo se celebró el primer año de que López Obrador juró como presidente de México. Teniendo como marco el Zócalo de la CDMX, se congregaron decenas de miles de personas para aplaudir los logros de la administración encabezada por Andrés Manuel.


Al mismo tiempo, en 18 ciudades al interior del país y en la capital, no pocos ciudadanos marcharon para exigir justicia, seguridad, salud y en oposición a diversas políticas de Andrés Manuel López Obrador. 


Así, el mismo día atestiguó al menos dos versiones de un mismo país. En términos generales, aquellos que aplauden las acciones de López Obrador, Morena y la 4T, y quienes ven los yerros y problemas del actual gobierno. Lo cierto es que matices hay más; son muchos. Así es la democracia.


De cierta forma esas dos visiones del mismo país también se reflejan en las encuestas. Las más serias recogen que Andrés Manuel sigue teniendo una aprobación cercana (o igual) al 70%; el 30% restante se encuentra, en cambio, abiertamente en contra. Así lo constatan la de diario Reforma, la publicada por Parametría, El Financiero y por parte de AMLOVEmetrics en SDP Noticias (aclaro conflicto de interés, pues yo participo en el diseño de esta última medición).

Es de notar, también, que las mismas casas encuestadoras, al preguntar por las políticas específicas del actual gobierno, resultan con mucho menores calificaciones. Pero, en resumen, el hecho es que unas y otras muestran a un México dividido.


Estos levantamientos llaman la atención, insisto, pues aun sin ser algunos de esos medios afines al actual gobierno, han mantenido la aprobación del presidente en niveles constantes. Han quedado evidenciados, en cambio, los ejercicios demoscópicos que establecen que, a un año de gobierno de López Obrador, dicen que la aprobación del gobierno de López Obrador está desplomándose; no queda más que cuestionar las metodologías de estas últimas: Roy Campos, en El Economista; México Elige en el noticiero radiofónico de Ciro Gómez Leyva; y las encuestas de El Universal.
Se tienen dos formas de encuestar: aquellas que preguntan de forma representativa y las otras donde sólo se entrevista a un sector de la población, vía paneles o usando metodología no clara.

Estos encuestadores dejan dudas de su poca profesionalidad y de la forma en que realizan su trabajo. Lo peor de ello, es que fomentan que un grupo de la población no pueda comprender que Andrés Manuel se sostenga en altos niveles de aprobación. De ahí que se tenga aparentemente una disociación absoluta en torno de la misma persona (López Obrador); el grupo que sostienen que ha mantenido en su nivel de aprobación y aquellos que dicen que está descendiendo.


Lo que el viento le hizo a Juárez es lo que, hasta ahora, la crisis del huachicol, los muertos de Hidalgo, el nulo crecimiento económico, la violencia ascendente, los 30,000 muertos, el asesinato de los LeBarón, etcétera, le han hecho a los niveles de aceptación de AMLO entre la ciudadanía en general.


Quienes me leen, saben que siempre señalo abiertamente lo que considero grandes errores de la actual administración y que definitivamente no comulgo con sus políticas. Sin embargo, eso no obsta para reconocer que los niveles de aprobación de la persona de López Obrador y de su gestión poco han disminuido.

 
Me pregunto porque hay casas encuestadores que prefieren no ejercer su trabajo de forma digna, y solo ayudan a ahondar la división y el encono social al presentar esos datos. Cierto, el mandatario también incide en esa división, pero uno pensaría que los primeros actuarían diferente y no seguirían ese ejemplo.


Si la oposición quiere cambiar el rumbo del país, lo primero a entender es que López Obrador sigue blindado contra lo que sucede en su gobierno y en el país. Seguramente habrá un momento o incidente que torne la percepción de la gente, mientras tanto, se debe señalar de forma objetiva y educadamente las pifias y los errores. El uso de las redes sociales, de marchar mostrando el rechazo es necesario; reitero, de forma cívica y ordenada. 


Requerimos tender puentes entre los distintos Méxicos; oscilar hacia posturas, acciones y programas que se dirijan hacia una moderación y en pro de la inclusión.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

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@MALOGUZMANVERO

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