Los discretos mecanismos de la corrupción

Si un nuevo gobierno pretende combatirla, bien haría en diagnosticar y hacer pública su comprensión

Los discretos mecanismos de la corrupción

 

En un país donde todos los días desaparecen personas de carne y hueso, en los archivos públicos aparecen cientos de miles de personas y obras de papel.

 

México votó el 1 de julio por un nuevo gobierno que enarbola como su principal bandera el combate a la corrupción. Pero esa corrupción no es un ente monógamo ni cultural, sino un intrincado mecanismo que funciona con fases, responsabilidades y pasos muy aceitados.

 

Uno de los más comunes en los últimos años ha sido el desvío masivo de recursos. Por ejemplo, una entidad del gobierno crea una base de datos de beneficiarios. Esa base es parcialmente falsa, esto es, se crean personas que no existen para recibir beneficios que sí existen.

 

Cuando el Congreso aprueba el presupuesto toman en cuenta la población real, así que es más difícil hacerlo en esa etapa. Pero hay una segunda instancia, cuando el presupuesto ya se está ejerciendo, llamada reasignaciones presupuestales.

 

En palabras simples, Hacienda autoriza que se saque dinero de una partida para meterlo en otra, así que pueden quitar dinero para hacer un hospital, un camino, para llevar agua a una comunidad. En su lugar, este dinero es reasignado con autorización de Hacienda.

 

El trámite lo realizan funcionarios de rango medio en áreas que no revisa la prensa y pocas veces las organizaciones civiles. En su lugar, el dinero reasignado pasa a control de una nueva área.

 

Si uno revisa la Cuenta Pública al final del año, encontrará que hay dinero que entró al erario por concepto de deudas y se utilizó para pagar a proveedores. Otro caso es cuando registran como ingresos el dinero que los gobiernos obtuvieron de la renegociación de sus pasivos de corto a largo plazo.

 

Los gobiernos locales, durante años, han contratado varias deudas de montos menores para evitar la aprobación del Congreso local que significaría una deuda de monto mayor. Durante décadas los funcionarios que conocían de esas renegociaciones de la deuda estuvieron en ambos lados, esto es, el gobierno y las compañías de inversiones de fondos.

 

Los mecanismos de la corrupción incluyen la concesión de carreteras, de aeropuertos, de grandes obras de gobierno a empresas privadas que muchas veces quebrarían, de no ser por esos negocios. Incluyen también quiénes son o serán los contratistas favoritos para los vuelos charters del gobierno, una vez que el gobierno venda su flotilla de aviones y helicópteros propios.

 

A  veces sus mecanismos son muy sutiles, como dar de baja una maquinaria que aún funcionaba y luego rematarla, o recolectar pequeños sobornos para aquellos funcionarios que asignan ayudas para el campo a grandes empresarios que no las necesitan.

 

Si un nuevo gobierno de verdad pretende combatir la corrupción, bien haría en diagnosticar y hacer pública su comprensión de estos mecanismos, de los que no hemos hablado en las larguísimas campañas. Ya lo veremos en los próximos meses.

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