Los curanderos que llegaron a galería parisina

El street art nacional está entrando por la puerta grande del arte europeo. Esta semana, uno de los grafiteros mexicanos más populares, Edgar Saner, estrenó su primera exposición individual en Europa, en la galería parisina Itinerrance

Los curanderos que llegaron a galería parisina

La muestra Curanderos del alma, que se viene cocinando desde hace un año, consta de 26 piezas que expresan la necesidad de conectarnos espiritualmente para sanar el dolor de una sociedad quebrada.

Saner plasma poéticamente la esencia de la identidad prehispánica a través de coloridas y fantásticas imágenes infantiles y animales… que vigorizan el sentido de humanidad, juego, amor y sanación. Sin duda, su material visual no sólo deleita al espectador, también traslada a Francia el sabor de México de una forma sobresaliente.

Muchos argumentan que la proliferación de artistas urbanos como Saner, que ya pintan muros en Túnez, Estados Unidos, Canadá o Marruecos, es el resurgimiento de los nuevos muralistas mexicanos; sin embargo, el Muralismo se convirtió en un movimiento integrado por un colectivo que compartía los mismos ideales, visión, filosofía, incluso, elementos formales de la imagen.

Al menos ése es el planteamiento de Saner, que, con modestia, afirma que, si bien su arte busca recuperar ese sentido social artístico, no necesariamente siguen fines colectivos de transformación del pensamiento. Para él, el street art es sencillamente la maestría de pintar muros de gran formato.

Posiblemente tenga razón y no por pintar muros son los nuevos muralistas, pero entonces ¿cómo podemos definir a este cada día más grande grupo de artistas urbanos? Pues algo de lo que estamos muy ciertos, el street art emerge como espuma por su destreza, la profesionalización de su belleza, conexión con la sociedad, simpleza y, además, por su recién allanamiento en el mundo del arte.

 

ARTE. El mexiquense presenta su primera exposición individual en Europa. Foto: Especial

 

 

Por Lila Soren

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónCarlos Zúñiga / Acceso libre / El Heraldo de México

Peor el remedio que el mal (II)