Los 80 años del PAN

El partido celebró su aniversario la semana pasada y decidió hacerlo, una vez más, hablándose a sí mismo

Fernanda Caso/ Columnista/ Opinión El Heraldo de México
Fernanda Caso/ Columnista/ Opinión El Heraldo de México

No pretendo hablar del PAN con objetividad. Me es imposible desprenderme de la intensidad con la que viví 12 años de militancia panista, de mi renuncia hace un tiempo y tampoco del cariño a ese partido que me formó en tantos sentidos.

Una de las causas por las que en su momento decidí afiliarme al PAN fue su historia de democracia y, en ese contexto, don Luis H. Álvarez era un personaje fascinante.

Don Luis relataba la historia de aquella vez en 1956 cuando amigos suyos lo invitaron a una reunión del PAN en Chihuahua. En ese momento, él era un joven industrial dedicado a la fabricación de mezclilla. Al salir de su casa, su esposa, Blanquita, le advirtió que no se involucrara mucho y le recordó que él era un empresario. Él le aseguró que no tenía de qué preocuparse.

Sin embargo, al regresar a casa, don Luis le anunció que había aceptado ser candidato del PAN para gobernador del estado. Blanquita palideció al escucharlo y se soltó a llorar. No le dirigió la palabra hasta la mañana siguiente. En cuanto despertó, estaba lista para iniciar la campaña a su lado. Después de esa campaña, don Luis fue candidato a la Presidencia en 1958 y el primer alcalde de oposición en Chihuahua, en 1983.

El PAN era un partido que convocaba. Durante años, los líderes partidistas se dedicaron a buscar a personas como don Luis. Liderazgos sociales, empresariales y estudiantiles que vieran al PAN como una plataforma para impulsar ideas. Esto cambió drásticamente con la llegada del PAN al gobierno y en los años subsecuentes. El PAN empezó a mirar sólo hacia adentro: sus padrones, sus problemas, sus liderazgos cada vez más pequeños.

El PAN celebró su 80 aniversario la semana pasada y decidió hacerlo, una vez más, hablándose a sí mismo. Con una asamblea para militantes sin discursos de trascendencia, con un par de conferencias en las instalaciones del partido y con un manual para eventos locales en los que se llama a recordar a los fundadores y homenajear a los militantes de mayor trayectoria. No hubo una sola publicación de relevancia ni un evento ciudadano. De los cinco documentos descargables en la página de los festejos, cuatro son manuales para utilizar el nuevo logo en gorras, tazas y presentaciones de Power Point. El clímax del evento fue la presencia de Vicente Fox.

Los festejos del PAN refrendan una idea: es una institución con mucho más pasado que futuro, un partido que hace política hacia adentro y no hacia afuera.

En tiempos como este, donde el país requiere una oposición seria, la ausencia del PAN es democráticamente incosteable.

El PAN no puede seguir desperdiciando oportunidades de hablarle a los ciudadanos que quieren sentir la oposición y construir un mensaje de futuro con una agenda atractiva. Un país sin opciones es un país sin democracia. Con su cerrazón y silencio es justamente a eso a lo que el PAN, voluntaria o involuntariamente, está abonando todos los días.

POR FERNANDA CASO
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@FER_CASO

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