Lo real del ciberacoso

El sexting y el grooming van de la mano con las nuevas tecnologías y afectan en mayor medida a las mujeres y las niñas

Lo real del  ciberacoso

Roxana fue víctima de violación; el ultraje fue grabado y, en unos minutos, el video fue distribuido por WhatsApp. En unas horas se encontraba en una página pornográfica de Estados Unidos.

La joven -mayor de edad- tuvo que padecer el escarnio público después de que los medios de comunicación subieron a sus páginas el video donde abusaba de ella un estudiante universitario, mientras otros dos observaban y grababan.

El sexting y grooming son dos fenómenos que van de la mano con las nuevas tecnologías y que afectan en mayor medida a mujeres y niñas. Al menos son las que más han estado expuestas.

Desde hace algunos años, los medios tradicionales convergen con los nuevos; las plataformas y contenidos se entremezclan y complementan, transformando también la forma de producir y de consumir información y entretenimiento.

Los abusos sexuales y relaciones consentidas, así como imágenes y contenidos eróticos, donde la mujer resulta agraviada -ya sea porque fue sometida físicamente o porque es expuesta mediáticamente-, se difunden en los medios tradicionales y en las nuevas plataformas. A veces no se llega a apreciar a través de qué canal se propagó primero, pero uno a otro se impulsan y toma más fuerza.

En la CDMX y en el estado de Veracruz se presentaron hace unos días dos iniciativas de ley contra la violencia digital. Ambas buscan reformar el Código Penal para sancionar a quienes difundan o transmitan imágenes de contenido íntimo o erótico sexual.

Yucatán fue el primer estado en reformar su Código Penal para fijar sanciones, que van de seis meses a cinco años de prisión, para castigar la distribución de material erótico con o sin consentimiento de la persona afectada.

En noviembre, en los congresos de Puebla y Durango se presentaron iniciativas contra la violencia digital.

Las poblanas -señalo a las mujeres, porque son las principales víctimas de violencia digital- fueron de las primeras en tener en su legislación el delito contra la intimidad sexual a través de las nuevas tecnologías de la información, con sanciones de tres a seis años de prisión.

Tanto las propuestas como las iniciativas ya aprobadas en Puebla y Yucatán incluyen dos actores: al autor y el difusor de actos conocidos como pornovenganza, ciberacoso, trata digital y sextorsión. Sin embargo, ninguna considera al prestador de servicios de las redes sociales.

Entre ellas también difieren si se castiga o no cuando la otra parte consienta. Aunque dudo que alguien pueda consentir la distribución y sobreexposición de su intimidad. En el caso de la iniciativa de la Ciudad de México, da un paso adelante -no sólo busca modificar el Código Penal-: también pretende reformar la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Distrito Federal, para que se considere dentro de los tipos de violencia la digital y los efectos que ocasiona a las víctimas, principalmente en lo emocional, que pasa el terreno de lo cotidiano.

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@ydlan

 

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