¡Lo perdimos, lo perdimos!

Los observadores políticos apuntan que quien se quede con las cenizas del PRI tendrá que buscar el cobijo de la 4T

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

C

on más pena que gloria, José Antonio Narro se cortó la coleta después de 46 años de militar en el PRI, durante los cuales nunca impresionó al respetable con una buena faena. Obviamente, no cortó orejas ni mucho menos rabo.

El Mosh le puso una buena revolcada cuando Narro se desempeñó como rector de la UNAM. Como secretario de Salud en el sexenio pasado, dejó al sector en condiciones deplorables (AMLO dixit) y como suspirante a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República en el proceso electoral de 2018, se prestó a la farsa montada por Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray para elegir al candidato.

¿Con qué cara el doctor Narro afirma que es una farsa la contienda para dirigir al dirigente del PRI para el periodo 2019-2023, lo que según él fue el motivo de retirar su candidatura y presentar su renuncia a militar en el partido? ¿Acaso no sabía que el El ex jefe de jefes y Ulises Ruiz lo incluyeron en la lista de aspirantes a dirigir al partido para mangonearlo y fingir que el proceso era democrático? Si el doctor responde que no, que no sabía de las perversidades de aquellos, pues que… ingenuo.

En cuanto a la contienda por la dirigencia del PRI, los observadores políticos objetivos e imparciales apuntan que quien se quede con las cenizas del tricolor no tendrá más remedio que buscar el cobijo de la 4T. No es momento de enfrentarse, sino de cobijarse, agregan. Y así lo han entendido los gobernadores priistas quienes cada vez que reciben la visita del líder de masas y Presidente de la República, se deshacen en elogios hacia su persona y hasta se muestran sumisos.

AGENDA PREVIA: Y hablando de sumisos, ahora resulta que los admiradores del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, le descubrieron a éste otra virtud: la sumisión. A pesar de que el Presidente de la República un día lo elogia por su cooperación y firman acuerdos de inversión con el sector empresarial, pero después les cancela las rondas petroleras, el dirigente empresarial no se atreve a cuestionarlo. ¿Será porque no quiere un enfrentamiento abierto del sector como ocurrió con Luis Echeverría y José López Portillo? ¿Será porque dentro del CCE hay diferentes grupitos con intereses encontrados? Sea lo que sea, la realidad es que Salazar le saca al parche, y no quiere broncas con nadie, mucho menos con el Presidente. ¿Virtud o defecto?

El senador Ricardo Monreal demostró one more time su habilidad negociadora y conciliadora, volviéndose a imponer en la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), por el Senado de la República con 114 votos a favor. Con ello se ganó el reconocimiento de sus compañeros legisladores. Hay futuro para el país, afirman los neoliberales. En Estados Unidos, Donald Trump festejó la firma del acuerdo, y felicito al presidente López Obrador por tan importante acontecimiento.

Por Luis Soto

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