Luis David Fernández Araya: Lo difícil de ser presidente

Los 500 días de gobierno de Trump se resumen en una frase: “Pensé que ser presidente sería más fácil”

Luis David Fernández Araya / Economista / El Heraldo de México
Luis David Fernández Araya / Economista / El Heraldo de México

Hablando de culpas, ni las críticas a nuestros gobernantes ni las suposiciones, ni las malas decisiones, ni lo que cada quién piense, ha servido para afectar la confianza en y de un país.

No es un grito de victoria, es un balance real de lo que significa enfrentarse a la realidad en un país donde los contrapesos políticos funcionan, donde hasta las diferencias dentro de un partido cuentan, pesan y se quiera o no terminan por inclinar la balanza.

A mas de 500 días del gobierno de Donald Trump, más allá de medir el nivel de aceptación que tiene (el más bajo desde los años 70), permite medir algo más allá sobre si su gobierno gusta o no, permite confrontar las propuestas de campaña con los hechos, es decir, lo que en éste y otros espacios se ha dicho, existe una diferencia abismal entre prometer y gobernar. El problema radica no en qué haya prometido como parte de la estrategia de campaña, porque las campañas son eso, el espacio para generar expectativas usando las herramientas que la ley permite. El problema consiste en que él creyó todo lo que dijo, y que demuestra que no hay nadie de nivel que sea cercano para que le haga saber que no es sano gobernar con contradicciones.

Afortunadamente para los mexicanos cada promesa hecha y que impactarían en nuestro país no ha tenido los resultados por él prometido, nos ha impactado, cierto, en el tipo de cambio particularmente aquel que proviene de las expectativas, sin embargo, a más de 500 días de distancia sólo se pueden resumir en la frase que el propio Trump acuñó: Pensé que ser presidente sería más fácil.

Frase que huele a inocencia de quien no sabía qué implicaba gobernar, pero es ahí donde radica el riesgo, estamos ante alguien que toma decisiones conforme el humor, sus filias y fobias.

Medir un gobierno con más de 500 días no son todo, pero si un indicio de cómo se gobierna, permiten establecer agendas futuras y nos da elementos para conocer el tipo de gobierno a ejercer.

A más de 500 días de trabajo parece que el único mérito de Trump es la reestructuración de su participación en el TTP o como le llamen, y alguno que otro nombramiento de su gabinete; sin embargo, lo que no podemos regatearle es que es el presidente del país más poderoso, que un día sale a amenazar a Corea del Norte y al otro le parece un privilegio reunirse con el líder norcoreano; un día señala que el muro va y la realidad presupuestal lo rebasa; que un día bombardea a su enemigo porque su hija se conmovió ante los ataques químicos; que un día puede decir que respeta a México y Canadá y otro decir que es por su culpa el desastre comercial de EU; que un día puede salir comiendo tacos y otro llamar delincuentes a los mexicanos.

Por eso la frase de Donald nos debe dejar claro que estamos en tiempos donde reina la incertidumbre política e impacta las máximas que establecen los teóricos de las políticas públicas, como es el tomar decisiones con la más sabia economía.

Ahí está la dificultad.

 

Economista 

@drluisdavidfer

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