El intocado señor Luna

García Luna ha negado en repetidas ocasiones que haya tenido vínculos o recibido dinero del narcotráfico

Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México
Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México

La primera semana del juicio de Joaquín El Chapo Guzmán ha sido una cascada de acusaciones de corrupción en México. El hermano de Ismael El Mayo Zambada, Jesús El Rey Zambada, se ha convertido en el primer testigo estrella.

Esta semana señaló a Genaro García Luna como el receptor de al menos 6 millones de dólares en sobornos directos.

Las entregas de dinero, dijo Zambada ante el jurado, habrían sucedido desde que García Luna dirigió la Agencia Federal de Investigaciones hasta el gobierno de Calderón, cuando lideró la Secretaría de Seguridad Pública.

Es importante aclarar que la implicación de un testigo en Estados Unidos no significa en automático que se inicie un proceso penal allá a los mencionados.

Tampoco en México, ya que la legislación mexicana no considera vinculante los testimonios de juicios en territorio extranjero.

Esto significa: para que una mención en un juicio allá tenga repercusión jurídica en México tendría que haber una denuncia en territorio mexicano, con testimonios y pruebas también aquí.

Hasta el momento eso no ha sucedido con ninguno de los implicados en el juicio de Guzmán la semana pasada, ni con Gabriel Regino –exfuncionario del gobierno de la capital con Andrés Manuel López Obrador, también mencionado esta semana– quien dijo que las acusaciones en su contra son falsas.

Más allá de las repercusiones procesales, la implicación contra García Luna adquiere un tono particular, por tratarse de un exfuncionario que aún trabaja en seguridad, ahora como empresario en territorio estadounidense.

Cuatro días después de dejar el cargo en Seguridad Pública en 2012, García Luna creó y apareció como gerente en Miami de la compañía GL and Associates Consulting, una empresa especializada en seguridad, el mismo tema del cual poseía información privilegiada como servidor público.

La compañía es parte de una red de empresas en Miami y en México. A cada publicación sobre esta red, ha seguido un entramado legal más intrincado.

Fueron borrándose los nombres de García Luna y su esposa. Hoy, los representantes son abogados y contadores en Miami.

En 2017, una filial mexicana de GL and Associates registró ante el gobierno estadounidense su marca.

Fue la primera vez que ambas empresas aparecieron relacionadas entre sí, en México y en Estados Unidos, en documentos oficiales.

Mientras esto sucedía allá, desde 2013 el ex procurador mexicano Jesús Murillo Karam envió un mensaje a una víctima de secuestro, anunciando que analizaban las acusaciones contra el exfuncionario. Nunca pasó a más.

García Luna ha negado en repetidas ocasiones que haya tenido vínculos o recibido dinero del narcotráfico.

A raíz de este nuevo testimonio, vale la pena preguntarse si la posición de intocado que ha tenido hasta ahora, seguirá inamovible y si su empresa seguirá ganando terreno como evaluadora de programas de seguridad en México.

 

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@penileyramirez

 

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