Kingsman, risaterapia necesaria

Después de que los mexicanos hemos atravesado por los días más tristes y desoladores en años, tras el sismo del 19 de septiembre, hoy nos toca olvidarnos de todo por un ratito. Para ello está Kingsman: El Círculo Dorado


No saben lo terapéutico que resultó ver esta semana la secuela del filme dirigido por Matthew Vaughn en 2014. Honestamente al principio sentía una culpa terrible de ir al cine, sabiendo todo lo que estaba pasando a mi alrededor, pero después de todo, ya era momento de retomar las actividades cotidianas como el trabajo.

Afortunadamente para mi, ver películas es parte de mi chamba, así es que me olvidé de la culpa y me dediqué a trabajar. Y vaya experiencia tan positiva.

Dentro de las opciones de estrenos del fin de semana que les servirá como una especie de risaterapia, les quiero recomendar este filme protagonizado por el joven talentoso Taron Eggerton y el siempre elegante Colin Firth, quienes se reencuentran 3 años después en esta cinta en la que el grupo de agentes secretos británicos Kingsman se ven en la necesidad de recurrir a otra sub agencia norteamericana para derrotar a una nueva organización que amenaza con acabar con la población mundial, si el presidente de Estados Unidos no legaliza las drogas.

Cuando de secuelas se trata, siempre he pensado que para que el resultado sea positivo y no sea pan con lo mismo, los estudios nos tienen que ofrecer un plus como lo hace Vaughn en este filme, para lo cual contrataron a Jeff Bridges, el ajonjolí de todos los moles Channing Tatum, a la casi olvidada Halle Berry y a la estrella de Narcos, Pedro Pascal. Ellos integran esta agencia llamada Statesman.

Al elenco de por sí ya variado se suma Julianne Moore quien hace de la villana en la historia. Una narcotraficante enfermiza, exiliada en una isla desierta decorada al estilo de cintas como American Graffii y Vaselina. Sin duda el papel más divertido que le he visto a esta ganadora del Oscar y mi personaje favorito de la película, pues con un sarcasmo único se convierte en ese tipo de villanos que quisieras traer de llavero.

Como si esto no fuera suficiente, la cereza del pastel alucinante es patrocinada por Sir Elton John, haciendo de él mismo y actuando… bueno si a eso se le puede llamar actuación, pues el músico británico, hace una interpretación tan fiel de sí mismo que ni siquiera se nota que haya leído un guión.

Aunque sí llega un momento que al director y guionista Matthew Vaughn se le van las cabras, la realidad es que la película resulta muy divertida, al grado de arrancar carcajadas en diversos momentos. Al mismo tiempo trae detrás una temática fuerte sobre la tolerancia hacia las personas que consumen drogas y el tratamiento que le dan algunos gobiernos a este tema.

El medicamento adecuado para aliviar un poquito el dolor y tristeza que al día de hoy nos invade todavía a muchos.

 

Columna anterior: El verdadero terror de Eso

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