Leyendo a Andrés Manuel López Obrador y la 4T

A Peña no le permitimos un fiscal carnal, AMLO tendrá un fiscal subordinado; no se modificó la Constitución pese a los reclamos de la sociedad civil.

José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México
José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México

AMLO engaña con la verdad, no hará otra cosa que mantener la base social que lo llevó al poder. Más de 30 millones de votos, los que lo respaldamos, sabemos que juega con todos y con todas; al final hará su voluntad. La reforma al artículo 127 constitucional puso en jaque a los ministros y se llevó entre los pies a jueces y magistrados. La SCJN, desde hace años, se preocupó por ayudar y servir al Ejecutivo, dando la espalda al pueblo.

Obrador les ganó en la calle esa batalla, no en los tribunales, gente nefasta que pelea por su salario, no por servir a México. Logró lo que deseaba: meter a su primer ministro con un salario de 100 mil pesos. El Presidente mete a sus amigos; después de todo, tardó 18 años en llegar, es lógico que desea mandar y decir a los partidos políticos quién manda, así pasó con la ley Taibo, y así pasará con la Fiscalía General —será el maestro Bátiz, su amigo—. Andrés Manuel no deseó modificar la Constitución, por ende, la Ley Orgánica de la Fiscalía no es ni autónoma ni independiente. Un reclamo general a la nueva forma de gobernar, la gente no entiende que esto no es el PRD, ni el PAN, ni el PRI. Leer a AMLO es leer un cambio radical. Entonces, ¿dónde no ha convencido ese cambio? En que al final privilegia más la lealtad que la capacidad, en eso se parece a los gobiernos pasados.

Es indiscutible que bastantes alcaldes, gobernadores, senadores y diputados llegaron al poder de la mano de AMLO sin hacer campaña; hoy por hoy el Poder Legislativo está en manos de representantes que no tienen licenciatura —más del 60%—. Ante esto el mensaje es terrible: ¿cómo decir a los jóvenes que se preparen cuando ven que, para llegar, sólo es necesario un padrino, una recomendación? Que de nada sirven maestrías ni doctorados cuando en el gobierno no se privilegia el conocimiento, sino la lealtad.

No veo dónde está el cambio, y no veo que se esté logrando lo que deseamos los que respaldamos a AMLO. No queremos más de lo mismo, no más cuates ni amigos, ése no es el cambio. ¿Cómo se va a combatir la corrupción y la impunidad cuando estos temas dependen de autonomías que son inexistentes en la práctica? La 4T es la cuarta modificación a la Constitución, figuras novedosas como la revocación de mandato, los delitos de corrupción; son bienvenidos, pero cuando se trata de aplicar la ley… ¿quién lo hará, los amigos, los cuates?

A Peña no le permitimos un fiscal carnal, AMLO tendrá un fiscal subordinado; no se modificó la Constitución pese a los reclamos de la sociedad civil.

Respaldé a AMLO desde las RSP, dimos la batalla en todo el país sin presupuesto, con talento, peleamos y defendimos su proyecto de cambio. Deseo, en verdad, que el país no se deshaga en manos de improvisados, que castigue a los culpables de los desfalcos a la nación, y que al primero de sus colaboradores, directo o indirecto, que sea sorprendido en actos de corrupción, sea castigado con la severidad que marca la ley. Entender al Presidente es querer un cambio real, espero que la estrategia de las lealtades le dé resultado, que a los gobiernos pasados no les dio el tema, verbigracia EPN que se dedicó a saquear el país. Ésa es la 4T, no hacerla será un retroceso, y así como EPN se ganó el epitafio Joder a México en vez de Mover a México, espero que en lugar de la Cuarta Transformación, no pase a Transformación de Cuarta.

Depende de AMLO y sólo de AMLO, tiene todos los hilos para hacerlo o no hacerlo, ya no existe la mafia del poder.

 

 

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónSacapuntas

Sacapuntas