Ley de Seguridad Interior, ¿cuándo?

La presencia del Ejército Mexicano y la Marina Armada de México en las calles haciendo funciones de seguridad pública no tiene respaldo legal


Ni Kafka entendería a la política mexicana. Aquí identificamos nuestros problemas, conocemos sus causas, los diagnosticamos. A veces, sabemos su solución. Sin embargo, la política, que debería servir precisamente para solucionar problemas, casi siempre lo entorpece todo.

Vivimos la peor crisis de inseguridad en tiempos de paz. Solo con la ayuda de las Fuerzas Armadas ha sido posible contener intermitentemente los episodios violentos en distintos lugares del país. Sin embargo, la presencia del Ejército Mexicano y la Marina Armada de México en las calles haciendo funciones de seguridad pública no tiene respaldo legal. Generales y Almirantes han pedido por años un marco jurídico que les dé certeza en las funciones que los gobiernos no han sido capaces de realizar.

Ya está lista la Ley de Seguridad Interior. Solo espera la aprobación del Poder Legislativo. Pero, siempre hay un pero, las distintas visiones e intereses políticos la tienen congelada y, con ella, secuestrados a todos nosotros y a nuestra seguridad.

Algunos partidos pretenden usarla como moneda de cambio para que sus gobernadores y presentes municipales no pierdan el control sobre sus ineficientes y corruptas policías locales. Es increíble que no quieran apoyar la Ley y regresar paulatinamente las tropas a sus cuarteles. Obedecen a la lógica e intereses de sus partidos, casi siempre determinados por el calendario electoral.

En el seno de la CONAGO, que preside el Dr. Miguel Ángel Mancera, algunos están conscientes. Promueven un reconocimiento y agradecimiento público a las Fuerzas Armadas ahora que se encuentran, otra vez, bajo escrutinio por los excesos cometidos por algunos de sus elementos.

Así como el Ejército y la Marina merecen el reconocimiento de la sociedad y los gobiernos, merecen también, urgentemente, la certeza jurídica que los legisladores y sus partidos se niegan a darles.

Hoy, varios elementos de las Fuerzas Armadas han sido procesados y sentenciados por violaciones a los derechos humanos. Pero cuando se trata de defender los derechos humanos de aquellos soldados o marinos atacados o asesinados por delincuentes, instituciones y activistas guardan silencio. Como si fueran desechables y no personas.

Tendremos que esperar hasta después de las elecciones del 4 de junio para ver si, ahora sí, puede salir adelante la Ley de Seguridad Interior. Seguramente no será perfecta, pero sí un muy importante primer paso. El problema, es que la violencia está incontenible y la suma de muertos no espera.

Candado

El Sistema de Justicia Penal Acusatorio se implementó de prisa y mal. Tan mal, que los detenidos por varios delitos graves y que agravian profundamente a la sociedad no merecen prisión preventiva, por ejemplo:

Hoy, quien comete robo a casa habitación, asalto, portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, lesiones dolosas graves, venda autos robados, fraude de altos montos, extorsión agravada o trafique con menores, si es detenido, no permanece en prisión.

Columna anterior: Habló el general

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónSacapuntas

Sacapuntas