Ley Bonilla y la Batalla de Karánsebes

Soldados de todos los regimientos se pusieron de pie con el objetivo de atacar a los invasores sin saber dónde se encontraban. Unas divisiones se enfrentaron con otras

José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México

Jaime Bonilla fue el primer súper delegado en convertirse en gobernador, Alejandro Encinas dio el epitafio para lamento de la democracia en nuestro país, pase lo que pase, el próximo gobierno local y sus instituciones arrancarán en entre- dicho. Veo un desconocimiento total por parte de las autoridades locales y algunas federales de nuestra ley de leyes, nuestra carta magna. No hay vuelta de hoja es anticonstitucional, independientemente de la jurisprudencia Época.

Prórroga de mandato: es inconstitucional en caso de que implique la prolongación de la legislatura local y de los miembros de los ayuntamientos que se encuentren en ese momento en curso, más allá del periodo para el cual han sido electos, dice la ley.

Bonilla Valdez puso a todos contra todos, incluso a autoridades federales, le da un balazo en el pie a Andrés Manuel López Obrador. Una falta total de comunicación, es por ello que le pasó lo que le pasó a Austria en la batalla de Karánsebes. Austria no pasaba por un buen momento por esta razón, una victoria contundente era fundamental contra el Imperio Otomano.

El ejército austriaco marchó a la ciudad de Karánsebes, en la actual Rumania, donde se esperaba que los otomanos atacarían. El ejército tenía unos 100 mil hombres. Traía personas de muchas de las regiones del imperio: serbios, croatas, austriacos, alemanes. Esto hacía difícil la comunicación y, por lo tanto, convertía cualquier movimiento de emergencia en un potencial peligro para los austriacos.

Un grupo de húsares -soldados montados muy temidos en ese periodo-, se encontró con una caravana de gitanos. Los gitanos vendieron alcohol a los soldados, éstos procedieron a embriagarse a más no poder.

Después, otros soldados de infantería querían un poco de licor, pero los húsares se negaron a dárselo. Comenzaron los conflictos y peleas, en algún momento uno de los hombres disparó su arma. Y entonces un soldado asustado gritó: ¡Vienen los turcos!.

Soldados de todos los regimientos se pusieron de pie con el objetivo de atacar a los invasores sin saber dónde se encontraban. Unas divisiones se enfrentaron con otras, los húsares fueron atacados por otros grupos de infantería y el campamento se volvió un completo infierno.

Miles de soldados optaron por la huida, como si fuera poco, cuando los generales alemanes intentaban dar la orden de alto: Halt! Halt!. Muchos soldados creyeron que gritaban: Allah! Allah!, incrementando el terror y la confusión.

Huelga decir que los otomanos no habían llegado y cuando efectivamente lo hicieron, dos días más tarde, se encontraron con un campo plagado de muertos -las cifras varían entre mil 200 y 10 mil-, un ejército en retirada y un montón de armas en el campo.

Tomaron con facilidad Karánsebes y dejaron en vergüenza al ejército austriaco. Así la Ley Bonilla deja en ridículo a los que la impulsaron, merma a las instituciones y de paso le pega a AMLO dejando un gobierno que aún no empieza bastante cuestionado, fue su batalla de Karánsebes, el enemigo imaginario que en este caso fue atentar contra la democracia.

POR JOSÉ ÓSCAR VALDÉS RAMÍREZ

ACTIVISTA JURÍDICO

@DRJOSEOSCARV

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