Le estamos fallando a la niñez

En México, en 9 de cada 10 denuncias por lesiones, las víctimas fueron niñas y adolescentes mujeres

Guillermo Lerdo de Tejeda Servitje / Diputado del Congreso de la Ciudad de México / El Heraldo de México

Miércoles 19 de enero: niños de entre 6 y 15 años de edad desfilaron con armas en la mano por las calles de Chilapa, Guerrero. La violencia y los asesinatos han llegado al extremo que México se ha unido al grupo de países con niños–soldado, como en las guerras de África o el Oriente Medio.

Lunes 3 de febrero: un grupo de sicarios entró a un negocio de videojuegos en Uruapan, Michoacán. Tras levantar a una persona, masacraron a 9 víctimas, entre ellos, a jóvenes de 12 a 17 años.

Martes 11 de febrero: una niña de siete años es secuestrada afuera de su escuela, torturada y abusada. Sólo la presión social logró que las autoridades se movilizaran, aunque en el camino, esas autoridades pretendieron acusar a los familiares mediante filtraciones dolosas. La reacción fue tardía. Fátima apareció asesinada unos días después.

En México, Estado y sociedad le estamos fallando a nuestra niñez. Porque estas historias de horror no son excepciones, sino la terrible cotidianidad nacional.

Basta decir que 6 de cada 10 niños han experimentado algún tipo de violencia, mientras que en 9 de cada 10 denuncias por lesiones, las víctimas fueron niñas y adolescentes mujeres, además de que las lesiones por violencia sexual en menores de 5 años se han más que triplicado en los últimos años.

A su vez, 50% de los niños mexicanos están en pobreza, lo que representa 30% más que la población en general. Al mismo tiempo, niñas y niños siguen muriendo por enfermedades prevenibles o curables, y nuestras tasas de mortalidad alcanzan más de 12%, mientras en Chile son la mitad.

Es claro que los pasos que hemos dado como país para construir un sistema nacional y sistemas estatales especializados en la materia, aún no son suficientes ante las complejas realidades que enfrenta la niñez; es más, ni siquiera hemos podido traducir estos esfuerzos en políticas y presupuestos sólidos para revertir los desafíos.

La mayor parte del presupuesto y de las estrategias públicas –en los tres órdenes de gobierno– siguen funcionando bajo las inercias de una visión adultocéntrica. Esto nos exige una cirugía mayor para que el ciclo de las políticas públicas en nuestro país tenga a la niñez como punto de partida, no como una agenda complementaria o asistencial. Ésa es la única manera de construir un país con futuro y de generar un piso mínimo de derechos.

En días próximos, presentaré ante el Congreso de la Ciudad una iniciativa para avanzar en la reingeniería del sistema local en materia de niñez, poniendo énfasis en los mecanismos, estrategias, herramientas, así como en un diseño más eficaz, para garantizar una protección efectiva y oportuna a la niñez, que nos ayude a poner un alto a las carencias, violencias y desigualdades que les aquejan.

Sólo con cambios de fondo y una respuesta de Estado, no con pretextos ni negligencia, podremos comenzar a revertir lo mucho que le estamos fallando a la niñez.

POR GUILLERMO LERDO DE TEJADA
DIPUTADO CIUDADANO EN CONGRESO CDMX
@GUILLERMOLERDODETEJADA

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