Laura Paulina Axotla Flores: México y el coqueteo con Venezuela

Contrastando con sus antecesores, AMLO ha "coqueteado" con Maduro. Asegurando que México no caería en una situación similar a Venezuela e invitándolo a la toma de protesta

Laura Paulina Axotla Flores / Panorama Internacional Anáhuac
Laura Paulina Axotla Flores / Panorama Internacional Anáhuac

¡Que viva México!, gritó Nicolas Maduro en la toma de poder frente al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. En respuesta, un grito unísono: Viva. A la usanza mexicana, el ahora Presidente le rindió tributo al que considera su aliado o por lo menos no su enemigo. Sin duda, el acto de Maduro implicó no sólo un agradecimiento o un reconocimiento, más bien nos lleva a pensar con detenimiento qué es lo que se está cocinando en la relación bilateral.

Ante la convocatoria del Grupo de Lima, México tomó una postura que dejo perplejo al continente: nos absteníamos de votar frente a la declaración que reconoce como ilegítimo del gobierno de Nicolas Maduro. La justificación de la delegación nacional fue sustentada en el principio de la no intervención en los asuntos de política interna de otros países. AMLO en conferencia de prensa matutina estableció que mantendría una postura respetuosa y que los venezolanos eran los responsables de buscar una solución a la crisis humanitaria y política. ¿Pero en realidad estamos siguiendo el principio de no intervención o más bien buscamos un espacio cómodo para ignorar por lo que están pasando los venezolanos?

Contrastando con sus antecesores, AMLO, ha coqueteado con Maduro. Primero asegurando que México no caería en una situación similar a Venezuela, después invitándolo a la toma de protesta del ejecutivo, y ahora absteniéndose de votar en contra de su legitimidad. Mientras tanto, la oposición se pregunta si esto es inicio de una relación que valide los crímenes del otro y señala que el gobierno mexicano se está acercando peligrosamente a la postura madurista.

Radical o purista diplomático, el impacto que tuvo la decisión de México frente al Grupo de Lima y la OEA fue importante para la imagen de nuestro país. Tanto que obligó a que la representante alterna mexicana, Mariana Olivera, a declarar que este posicionamiento no significaba un desinterés por los venezolanos o a la violación de sus Derechos Humanos, todo lo contario, es una prioridad para la política exterior mexicana, pero que los mecanismos que tomaría el país estarían basados en la diplomacia activa y el dialogo. Sin embargo, los miembros de la OEA no están contentos.

El panorama de la situación en Venezuela y de la relación bilateral con México es incierto. Para algunos observadores este el inicio de un acercamiento que permitirá el apoyo a un gobierno que está cometiendo atrocidades contra su población, para otros este suceso es la demostración de que la política exterior del gobierno de AMLO estará basada en el respeto a otros países. Pero, la verdadera deuda que está adquiriendo nuestro país no es con el ejecutivo venezolano o con los miembros de la OEA, es con el pueblo que esta sufriendo de hambre, persecución y miedo.

 

*Asistente académico de la Facultad

de Estudios Globales en la Universidad

Anáhuac México.

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