Las traiciones de Ricardo Anaya

El presidente del PAN mostró su falta de liderazgo para poner orden al panismo mexiquense, ahora desarticulado


Ricardo Anaya, presidente del Partido Ac-ción Nacional, es un traidor. Así lo califican sus propios compañeros de partido por haber abandonado a su suerte a la candidata panista Josefina Vázquez Mota.

Lo que parecía una contienda de tercios entre PRI, PAN y Morena, terminó siendo una carrera parejera entre Alfredo Del Mazo y Delfina Gómez, y a Ricardo Anaya poco le importó.

Consciente de la importancia y el significado de derrotar al PRI, Andrés Manuel López Obrador prácticamente se fue a vivir al Estado de México para encabezar la campaña a favor de Delfina Gómez. Estuvo ahí casi todos los días. Del otro lado, Anaya fue mezquino, regateó el apoyo a Josefina Vázquez Mota, pocas veces la acompañó.

Anaya mostró su falta de liderazgo para poner orden en el panismo mexiquense comprado por el gobierno, dividido y desarticulado. Por si fuera poco, tampoco fue capaz de conseguir que los panistas del país apoyaran a Vázquez Mota como era necesario. Cálculos de expertos en cam-pañas políticas aseguran que el PRI gastó 11 mil millones de pesos; Morena, 6 mil; PRD, 2 mil y el PAN apenas 200. Los números hablan por sí solos y no dejan lugar a dudas.

Una anécdota. Después de una compleja negociación, la campaña de Vázquez Mota logró contratar unos cuantos anuncios espectaculares para publicar la foto de Enrique Peña Nieto acompañado de los exgobernadores priistas Javier Duarte, Roberto Borge y Cesar Duarte, acusados de corruptos.

Se colocarían en puntos estratégicos en las colindancias del Estado de México con sus estados vecinos.

Solícitos y sumisos, varios gobernadores panistas corrieron a Los Pinos a pedir disculpas y deslindarse de esos espectaculares, incluso antes de que se publicaran. Francisco Domínguez, de Querétaro y paisano de Anaya, fue de los primeros. Frente a este escenario, la única esperanza para un triunfo panista en el Estado de México era captar la mayoría de los votos indecisos que se calcularon entre 30 y 35 por ciento.

No es la primera vez que tachan de traidor a Ricardo Anaya. Al inicio de su carrera política, en Querétaro, lo responsabilizaron del fracaso de la candidatura panista que permitió al PRI recobrar la gubernatura. Años después, Gustavo Madero abrió la puerta para que se convirtiera en Presidente del PAN. Semanas más tarde, Anaya traicionó a Madero al negarle la coordinación de los diputados panistas en San Lázaro, como lo había comprometido.

CANDADO

Desde la madrugada del sábado cundió el pánico entre los priistas que solicitaban ayuda desesperadamente ante la posibilidad de perder la elección del Estado de México. ¿Qué hacemos, cómo nos pueden ayudar?, suplicaban priistas del más alto nivel. Parte del problema fue que para el sábado, 24 horas antes de la elección y ante la posible derrota, se llevaron todo. El dinero para el transporte y alimentos de los votantes, vales de gasolina, teléfonos, papelería. ¡Todo! “Se atascaron”, reconocían quienes al teléfono veían inevitable el triunfo de Morena.

Hoy comienza la campaña por la Presidencia en 2018.

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