Las tijeras de Buenrostro

Si algo entusiasma al Presidente es que le lleven “ahorros”. Y en ello, la Oficial Mayor de Hacienda es ama y señora

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

En su gira de fin de semana, Andrés Manuel López Obrador se hizo acompañar de la Oficial Mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro. Y la presumió por todo lo alto.

La intención del Presidente es clara: fue respuesta a la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y a quienes pudieran creer que habría un cambio en lo que a recortes y ahorros se refiere.

Aunque Urzúa rechaza haber tenido una confrontación con quien fue su alumna en el Colegio de México (Proceso 14 de julio), lo cierto es que la economista terminó siendo el punto de referencia para que López Obrador desestimara las opiniones del titular de Hacienda y terminara saltándoselo y entregándole el poder a Buenrostro.

Ocurrían cosas como ésta: AMLO pedía a Urzúa más recortes. Por ejemplo, en la compra de medicamentos. El jefe de la Hacienda decía que ya no se podía porque afectaría el funcionamiento hospitalario. El Presidente llamaba a la Oficial Mayor y hacía la misma petición. Ella accedía.

Luego iba Buenrostro a contarle a su jefe lo que le había pedido el Presidente.

—¿Por qué no le dijiste que ya no se podía? —preguntaba Urzúa.

Doña Raquel se encogía de hombros y se iba a lanzar los tijeretazos. Después, el Presidente se topaba con Urzúa y le soltaba: ¿ves cómo sí se podía?

Así, día a día, el secretario de Hacienda iba perdiendo lugar en el ánimo del Presidente…

Porque valga subrayarlo: no hay nada que emocione, estimule y aprecie más López Obrador que el que le digan que están ahorrando quién sabe qué tantos cientos o miles de millones de pesos y que —por supuesto— se los han arrancado a la corrupción, sea cierto o no.

Ése es el caminito que siguió Margarita Ríos-Farjat al frente del Sistema de Administración Tributaria (SAT), uno de los personajes —al igual que Rocío Nahle en Energía— a los que Urzúa se refiere como aquellos que desconocen el funcionamiento de la Hacienda Pública.

Y en ese terreno —el de los ahorros y recortes—, Raquel Buenrostro es el ama y señora. Además es muy talentosa y trabajadora. Eso no se lo niegan ni sus adversarios.

¿Cuánto llevamos ahorrado?, le pregunta Andrés Manuel a la encargada de las compras del gobierno ante una multitud reunida en un hospital rural en Nayarit.

¡Ciento trece mil millones de pesos en siete meses!, celebra el propio Presidente y anuncia: Con Raquel tenemos un acuerdo: que cuando menos nos ahorremos 20% (de lo que contrata el gobierno con proveedores); es decir, 200 mil millones de pesos.

O sea —y esto ya lo señalamos nosotros—, faltan aún 87 mil millones de pesos para lograr la meta de AMLO. Así que si ya andaban inquietos por la austeridad republicana vivida, aún falta un buen. Más tijeretazos están por venir.

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GEMAS: Obsequio de la científica Julieta Fierro: Suspender la consolidación del grandioso Templo Mayor por falta de apoyo gubernamental me parece un error garrafal.

POR MARTHA ANAYA 

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@MARTHAANAYA

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