Las dos caras del Ejército

El 83% de la población cree que los militares deben seguir en las calles; lo que falta es certeza jurídica

Cada vez son más comunes los videos de automovilistas o transeúntes liándose a golpes con policías y, más allá de alimentar el morbo, lo que vemos es la pobre preparación de los guardianes del orden para resolver incidentes cotidianos.

El sobrepeso y falta de pericia, en la mayoría de los casos, termina por ridiculizarlos, echando más sal a la herida de la pésima imagen de las policías y las autoridades civiles.

Guardadas las proporciones, sirva la postal para comparar la imagen que tiene la población de las corporaciones policiacas y de las Fuerzas Armadas.

A los policías los ven como corruptos, ineficientes y perezosos, mientras que al Ejército todavía lo perciben como garante de seguridad.

Derivado de eso, muchos sectores –incluida la CNDH– abogan por que militares sigan patrullando zonas de alta incidencia delictiva.

Del lado opuesto, su imagen ha sido cuestionada por casos como Tlatlaya y Tanhuato. En el círculo rojo y defensores de derechos humanos, hasta los acusan de masacres y desapariciones forzadas.

Un alto mando del Ejército nos dice que esa percepción creció desde que los pusieron a realizar trabajo de policías. Y lo que reclaman es que nunca se les dio certeza jurídica. Muy pocas autoridades dan la cara por soldados caídos o acusados de abusos y violaciones.

El remedio y el trapito

A partir de este diagnóstico, la Secretaría de la Defensa Nacional contrató varias empresas encuestadoras para medir la percepción real de la gente.

Además de la encuesta que publicó ayer el periódico Excélsior, tuvimos acceso a otro estudio levantado el fin de semana. Aquí algunos datos:

La creencia de que los militares actúan fuera de la ley y cometen abusos está en la capital del país, mientras que en estados del norte como Tamaulipas, Durango y Nuevo León salen bien evaluados.

Del total de los encuestados, el 62% les expresa su respaldo. Y sólo un 13% cree que deben regresar a los cuarteles.

El 73% cree que están haciendo lo que las demás autoridades no hacen. Y, por si fuera poco, el 65% cree que los derechos humanos están del lado de los criminales.

Lo que demuestra esto es que, dentro y fuera de los cuarteles, les preocupa y ocupa lo que la gente piensa.

Ahora sólo esperan que la Cámara de Diputados destrabe la ley de Seguridad Interior con la que buscan regular tareas del Ejército, la Marina y la Policía Federal.

Sin embargo, las bancadas del PAN y PRD, que comandan Marko Cortés y Francisco Martínez, quieren que primero se apruebe la Ley de Mando Mixto para fortalecer a las policías civiles.

Y así, en lo que el honorable Congreso de la Unión se pone de acuerdo sobre qué es primero, si el huevo o la gallina, el crimen organizado hace de las suyas un día sí y el otro también.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: No hay ejemplo de una nación que se beneficie de la guerra prolongada.

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