Las decisiones siempre tienen costos: apenas comenzamos a ver lo que le costará a México la cancelación del Nuevo Aeropuerto

Lo que ya se construyó fue dinero tirado a la basura. Al 30 de septiembre de este año, el NAIM contaba con un avance de 32%. Todo se transformará en un cementerio de fierros

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Vanessa Rubio / Heraldo de México

Siempre dijimos que la decisión de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) tendría costos. Hoy podemos ver, de entrada, siete costos evidentes.

En primer lugar, lo que ya se construyó fue dinero tirado a la basura. Al 30 de septiembre de este año, el NAIM contaba con un avance físico de 32%. En el edificio terminal, los pilotes de cimentación estaban totalmente finalizados, la losa de cimentación tenía un avance de 74%, la torre de control de 32%, y las pistas 2 y 3 de 79% y 66%, respectivamente. Todo esto se transformará en un cementerio de fierros que se quedarán enterrados en Texcoco. En segundo término, están los proveedores de bienes y servicios directos e indirectos de la obra inconclusa, muchos de los cuales solicitarán indemnizaciones, y otros, probablemente tendrán garantizada obra en los otros aeropuertos sin mediar licitación.

El tercer costo está vinculado a los bonos que se emitieron para financiar la construcción del NAIM por 6,000 millones de dólares (mdd). Esta semana han sido noticia, ya que el nuevo gobierno anunció la recompra de hasta 1,800 mdd de bonos, con la intención de evitar la exigencia de pagos inmediatos de todos los tenedores. Es de destacarse que se requerirán recursos públicos para hacer frente a estas cuantiosas obligaciones en dólares, tanto para los que acepten negociar con el gobierno de México, como para los que no y exijan mejores condiciones, lo que implicará un costo más alto a pagar para el gobierno de México.

El cuarto costo es el del Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura (FIBRA E), que se colocó en el mercado bursátil nacional por 30,000 millones de pesos (mdp). Estos certificados bursátiles tienen como garantía, igual que los bonos, la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) del aeropuerto actual y del nuevo aeropuerto. Por ello, al igual que los bonos, su valor ya bajó como resultado de la cancelación del nuevo aeropuerto, y ya generó pérdidas, sobre todo para los trabajadores mexicanos en la forma de minusvalías para su ahorro para el retiro, calculadas por la Consar en 131 mil mdp.

En quinto lugar, tras la cancelación del NAICM nos cuesta más el pago de los intereses de la deuda soberana, de Pemex y de la CFE. Por ejemplo, el bono M (deuda soberana) ahora paga un interés de 9.25%, cuando antes de la cancelación era de 8%.

El sexto costo lo pagaremos todos los ciudadanos que solicitaremos un crédito, dado que la tasa de fondeo interbancario, que es la que el banco central establece para ser utilizada como referencia en los bancos, subió de 7.8% a 8.1% desde la cancelación del NAICM. Es por ello que ahora nos sale más caro pedir crédito para una casa, un coche y hasta una lavadora.

El séptimo costo es el del desarrollo económico para nuestro país. El NAICM no sólo beneficiaba a quienes viajan en avión; implicaba la posibilidad de que más gente visitara México para hacer turismo, comprar artesanías, comerciar e invertir, todo lo cual genera empleos, cuyas posibilidades ahora quedarán enterradas como el aeropuerto Texcoco.

 

VANESSA RUBIO MÁRQUEZ

SENADORA

@vrubiomarquez

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