Las candidaturas independientes

Las candidaturas independientes

Mirando Al Otro Lado

Por: Ricardo Pascoe

A pesar de su existencia y autorización legal desde 2015, las candidaturas independientes irrumpieron en la escena electoral apenas el año pasado, 2016, cuando se votó por elegir la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México. Ahí participaron 21 candidaturas independientes a través de un procedimiento legal que aseguró que ninguno llegaría a la meta final, al enfrentarlos entre sí, no con los partidos políticos. A pesar de ese procedimiento amañado y tramposo, la suma de votos otorgados a los candidatos independientes en la ciudad llegó a representar el cuarto lugar en votos, solamente después de Morena, PRD y PAN (en ese orden) y siendo mayor a los votos recibidos por PRI, MC, PES y Nueva Alianza.

Este resultado puede tener varias lecturas. Aquí ofrecemos dos. La primera refiere al hecho de que una porción importante del electorado capitalino haya sufragado a favor de candidatos independientes, lo cual expresa un hartazgo amplio con los partidos políticos. Articula el deseo de un sector de la ciudadanía por recibir o tener alternativas que rebasen los límites de las formas, prácticas y ofertas tradicionales de los partidos políticos.

Esta disposición a votar por un candidato fuera de los partidos reconocidos es, en sí, una audacia y un reto al sistema político. En una sociedad acostumbrada durante décadas a votar por un único partido, y luego quizá por otro más, transitar al pensamiento que le permite votar por un independiente es un paso enorme. Confirma la existencia de una masa social crítica que está añorando nuevas alternativas y viven con un espíritu de enajenación ante el sistema de partidos, convencido que dio de sí lo que podía ofrecer.

La segunda lectura sobre el resultado de los sufragios recibidos por los candidatos independientes en 2016 en la Ciudad de México es resultado del anterior. Ante el éxito obtenido por los candidatos independientes, ellos mismos encontraron un estímulo para seguir participando en futuras elecciones. Es cierto que solamente uno fue electo a la Asamblea Constituyente. Pero quedó la certeza de que era posible ganar espacios significativos en la ciudad, y de que es una representación legítima de un sector de la sociedad capitalina. Podría resumirse de la siguiente manera: los candidatos independientes llegaron para quedarse. Su fuerza tendrá que expresarse en los pasillos del poder, dada su significativa representatividad de una franja importante de la sociedad capitalina.

Fast-Forward: estamos en diciembre 2017. Ayer cerraron los últimos registros para quienes aspiran a ser candidatos independientes en la Ciudad de México, tanto como alcaldes de una de las 16 alcaldías, así como los concejales a uno de los 10 puestos en los Concejos que serán creados en cada alcaldía o para ser diputado local.

Los aspirantes a ser candidatos independientes a puestos federales (presidente, senador, diputado) se registraron desde el pasado mes de octubre. Los aspirantes a ser candidatos independientes a diputados federales y senadores dejarán de recabar firmas en estos días, mientras los aspirantes a la Presidencia concluirán hasta febrero. También desde octubre los aspirantes a jefe de Gobierno de la Ciudad de México empezaron a recabar sus firmas y concluirán su esfuerzo en febrero.

Dice Excélsior que hasta ayer En total (se presentaron ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México) 12 aspirantes a alcaldías con sus respectivas listas de concejales, así como 20 aspirantes con sus suplentes a diputaciones locales, pertenecientes todos al colectivo Podemos Juntos. Después de confirmar que cumplen con todos los requisitos legales, se les dará luz verde para empezar a recabar sus respectivas firmas hasta el 6 de febrero. Este número importante de registros, junto con un amplio grupo de aspirantes a diputados federales y senadores, habla del interés que existe por participar en la vida política del país y en la toma de decisiones por parte de ciudadanos sin partido. Por tanto, se consolida la presencia de candidaturas independientes a lo largo y ancho del territorio nacional. Se hace válida la advertencia hecha hace un año: los independientes llegaron para quedarse.

Ahora la tarea es crear un espacio político que contemple, con naturalidad, la presencia de independientes en los procesos de toma de decisiones. Los independientes no van a sustituir al sistema político, pero son, sin duda alguna, un correctivo profundo a ese sistema y sus maneras herméticas y enajenantes de tomar decisiones. El bloqueo a la toma de decisiones que se expresa en el Congreso de la Unión, a nivel federal, o la sordera y ceguera oficialista en el debate sobre el modelo urbano en la Ciudad de México, son los síntomas más evidentes de la necesidad de abrir la puerta de la vida nacional a otro método, de cara a la ciudadanía, sin miedo. Y eso es lo que ofrece la presencia de independientes dentro del sistema político.

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