Las 10 plagas de la 4T

Desafortunadamente, todos los rubros donde se inmiscuye resultan golpeados y zarandeados

En esta Semana Santa, en que muchos estaremos enclaustrados —no por los oficios religiosos, sino por el COVID— , vale recordar algunos episodios bíblicos. Y más, a la luz del gobierno juarista actual y que derribó el concepto de Estado laico al citar al papa Francisco en la mañanera.

Las plagas de Egipto asolaron a esa nación hace miles de años cuando el Faraón no quiso liberar a los judíos, pueblo elegido de Jehová. Por ello, Moisés invocó a Dios, quien lanzó 10 legendarias plagas. Sólo ante la última (muerte de los primogénitos) el faraón cedió.

La necedad del líder egipcio se tradujo en miles de muertes, pérdida de ganado y siembras, plagas de moscas, ranas, piojos y langostas, el agua se tornó en sangre, hubo tinieblas profundas y llovió fuego y granizo.

Más allá de si se cree en lo narrado en el libro del Éxodo, se asienta una moraleja: la necedad conlleva costos altísimos para pueblos gobernados por tercos. En México sufrimos (además del peso de múltiples plagas) de una necedad parecida. El gobierno comandado por López Obrador adopta modelos de los 70, mismos que han probado ser inservibles, para tratar de impulsar la economía.

Se volvieron a implementar los precios de garantía, que logran desabasto de granos y crean mercados alternos de productos de primera necesidad. Sin olvidar que muchos campesinos dejarán de sembrar, pues, produzcan o no, el gobierno pagará una cantidad.

Reiteran el proyecto de refinar petróleo, lo cual fue negocio en apogeo hace 40 años. Hoy, que la tecnología está en constante cambio, se debería invertir de mejor forma en la creación de energías limpias y no en el pasado.

Ha sido una plaga también el asustar, una y otra vez, a los inversionistas. La primera con la cancelación del NAIM; la segunda, los cambios legales para despojar a personas de bienes inmuebles y cuentas; la tercera, la cancelación de una cervecera en Mexicali, y la última —y más sonada— el paquete económico para hacer frente a la pandemia del coronavirus. Innecesario hablar de la fulminación del Estado de derecho y de las garantías individuales.

La 4T ha dado al traste con los órganos autónomos; su autonomía ha quedado vulnerada y su servicio al país, dañado. En el caso de la educación, ha permitido que los sindicatos magisteriales de nuevo impongan su voluntad, con lo cual las generaciones mal educadas seguirán multiplicándose. Destruyó las estancias infantiles dejando sin protección a los primogénitos y a benjamines de todos los hogares. Y ni para qué mencionar la peor peste: la división sembrada entre la sociedad mexicana, de siete a nueve de la mañana. Criminal, cuando lo que se necesita es la unidad.

Desafortunadamente, todos los rubros donde la 4T se inmiscuye resultan golpeados y zarandeados. Peor que las 10 plagas de Egipto son sus ideas, proyectos y acciones. Los líderes claman a falsos profetas y a peores programas. Erosionan más el ya de por sí roído tejido social.

La diferencia entre la 4T y las 10 plagas es que estas últimas duraron menos de un año; las nuestras durarán cuando menos seis.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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