Lagunas de Nichupté… Entre el oprobio y el cinismo

El litigio por un terreno en torno a las Lagunas de Nichupté, al parecer no favorecerá a Carmen y Luis Riu


Desde la tarde anterior, Carmen Riu se movía nerviosa, ya no aceptó el té que le ofrecía su hermano Luis –el dúo dinámico de la hotelería en el mundo, los número uno en España en cuanto a ingresos y capitanes de una fortuna valuada en 700 millones de euros- le preocupaba, una vez más, el fallo en contra de su propiedad en Punta Nizuc. Muchos dudan que la deseada quinta propiedad en Cancún se resuelva a su favor, ya no están en este gobierno los que le ayudaron a negociar. Esta vez sus aliados callan y el único que tiene voz es el Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo: concluyó que es ilegal la operación del Programa de Desarrollo Urbano 2014-2030. En la misma sentencia también anularon la autorización de la licencia de construcción del Hotel Riu Riviera Cancún.

Hay historias que empiezan mal desde el principio y ésta es una de ellas. Manglares de Nichupté (4,259 hectáreas de manglar y humedales) desde el plan maestro del Centro Integralmente Planeado que dio origen al Cancún turístico, se nombró como área de conservación ecológica. Pero algo pasó en el gobierno de Fox, su director de Fonatur John McCarthy vendió una parte -377.8 hectáreas- ¡en 71 pesos el metro cuadrado! al grupo Golf and Resorts que lideraban Alberto Isaac Saba y Adolfo Fastlich. Le nombraron Costa Cancún que después se llamaría Riviera Cancún. Hubo protestas y el proyecto se le cedió a José Chapur, intensificaron la animadversión los ambientalistas y para proteger a Pepe Chapur, se decretaron las 3,500 hectáreas frente a la Laguna de Nichupté como Área Natural protegida.

Hasta aquí todo arreglado, pero recuerda querido lector que esto no es una película hollywoodense y por tanto carece de happy end. El entonces presidente municipal Paul Carrillo le da alas al proyecto Riu Riviera Cancún, al modificar el Programa de Desarrollo Urbano (PDU) el 25 de agosto de 2014. En el anterior documento se permitían 75 cuartos por hectárea y tres niveles de altura. Con el PDU que aprobaba Carrillo y sus regidores, se iban a 270 cuartos por hectárea y 20 niveles o 70 metros de altura! La avaricia mató el proyecto. Hasta la Semarnat entró al quite con una autorización de construcción que después reculó. ¡Fue demasiado tarde!, el asunto se politizó y no hubo razón para negociar o convencer.

¿Quienes pierden? Carmen y Luis Riu que planeaban invertir 95.6 millones de dólares, los gobiernos en todos sus niveles, principalmente el municipal que desde hace varios trienios se dedica a realizar negocios personales. Los que ganan son los ambientalistas y Antonio Cosío Pando del Grupo Hotelero Brisas, que no veía con buenos ojos la edificación de Riu.

Te invito a discutir en @elcastoroficial y Edgar Morales el Castor en Facebook.

Columna anterior: Sectur DF se desmorona

¿Te gustó este contenido?