La visita a China

El impacto de una reunión de jefes de estado es poderosa

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

De poco sirve hacer visitas sin la presencia de nuestro presidente, como lo hizo la delegación mexicana a Japón en el marco de la reunión del G20 y a China después.

Conozco a la mayoría de la delegación mexicana encabezada por nuestro Canciller; nadie puede negar el nivel, oficio, experiencia y conocimiento diplomático de nuestro Subsecretario, Julián Ventura, empero a ello, en lugar de una visita de trabajo pudo haber sido una visita de Estado donde los compromiso y el impacto de una reunión de jefes de Estado es más poderosa que una entre nuestro secretario de Relaciones Exteriores con el vicepresidente Wang Quistan, el canciller Wang Ya y el ministro de Comercio, Chong San.

Una Asociación Estratégica Integral no se construye en 5 años como se planteó, por el contrario, se manda un mensaje a China como país de segunda categoría siendo que no lo es. Una reunión entre Xi y Obrador pudo reorientar nuestra estrategia hacia el exterior y mandado una señal a ya saben quien.

Pasando a la parte de cómo se llevó a cabo la visita, me parece que se cayó en el formato de replicar lo que se hizo en el pasado, es decir, los mismos instrumentos y propuestas, tal es el caso de el Seminario de Negocios México y China: una nueva agenda de oportunidades comerciales.

¿Cuáles oportunidades de negocios?, ¿Aumentando el flujo comercial con lo que ya se comercia? Eso profundizaría el déficit comercial que se tienen con ellos.

Me parece que está rebasado y es parte de la misma narrativa que se usó en el pasado, dudo que cambie aún con la incorporación de la nueva Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía que tendrá un importante reto de hacer mejor las cosas que ProMéxico.

Invitar a 50 o 60 empresas chinas, que seguramente son las de siempre no le da innovación a una relación medular como lo es con China en estos tiempos de incertidumbre en la relación con EU.

No encontré una declaración conjunta donde se anunciara la coinversión chino-mexicana de proyectos estratégicos de desarrollo nacional. ¿Qué tal Dos Bocas? O una bolsa de coinversión para dotar de recursos al tren maya mediante algún banco chino comercial o de desarrollo.

Quizá se debió leer algo de diplomacia económica para tal efecto y que no sería mala idea que ahora con las nuevas labores de promoción de dicha Unidad y de nuestro servicio exterior se dotará de capacidades técnicas. Si de algo sirve, podría tomarse como base bibliográfica algunos materiales de libre acceso, como el denominado Guía de la Diplomacia Comercial publicado por el Centro Internacional de Comercio (2019).

Ya que estamos en la parte de las recomendaciones, el capítulo 7 y 8 de dicho texto no tienen desperdicio, especialmente cuando se habla de un programa de visita de mercados y de las visitas de alto nivel. Ojalá lo consulten, es gratis.

POR ADOLFO LABORDE

[email protected]

*Analista internacionalista

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