La versión de los demócratas

Pelosi y los demócratas sí consiguieron lo que querían: ajustar el lenguaje de la normatividad laboral aplicable en México

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Fue con cierto cinismo que los representantes estadounidenses del Partido Demócrata ayer ofrecieron una conferencia de prensa en la que desnudaron cómo se comportaron este año mientras renegociaron del Tratado México Estados Unidos Canadá (T-MEC). Incluso Nancy Pelosi dio que la negociación le había parecido muy corta y que habría que compararla con la negociación del TLCAN en su momento.

Los demócratas querían su triunfo, y lo consiguieron. Se plegaron ante Richard Trumka, el líder sindical más poderoso de ese país, quien fue el que avaló los mecanismos de monitoreo para que México cumpla con sus compromisos laborales. Incluso Jesús Seade tuiteó ayer que no podía afirmar que le daba mucho gusto haber lidiado con las demandas de Trumka, y que era un tipo duro.

Ayer fue el momento de Pelosi y su camarilla de protagónicos colegas. No del gobierno de México, que tuvo que renegociar temas que previamente ya estaban acordados. No del Senado mexicano, que tuvo que hacer, en la voz de Ricardo Monreal, verdaderos malabares para aceptar cambios en un acuerdo que llevaba meses ratificado de nuestro lado.

Pelosi y los demócratas sí consiguieron lo que querían: ajustar el lenguaje de la normatividad laboral aplicable en México; establecer mecanismos de monitoreo que obligan al gobierno mexicano a informar por escrito los avances de esas normas laborales; y diseñar una batería de consecuencias en caso de violación de esas normas laborales. El resultado es que México debió aceptar no solo las peticiones del partido republicano (cosa que ocurrió desde el año pasado con la firma del acuerdo original): ahora también las del partido demócrata.

¿Es una buena noticia que esté garantizada la ratificación del T-MEC? Lo es, y no hay que dudarlo. Este acuerdo de integración comercial es de hecho la mejor decisión de política pública del presidente Andrés Manuel López Obrador. De hecho, la defensa constante que ha realizado del acuerdo y la forma en la que condujo la reapertura de la negociación (porque eso fue en realidad), hablan de un convencimiento profundo sobre los beneficios de anclarnos a la narrativa de prosperidad comercial estadounidense, algo que mucha gente de izquierda hace apenas unos pocos años jamás habría pensado.

EMBAJADOR LADRÓN

Asombro colosal entre el cuerpo diplomático mexicano de carrera por el episodio del Embajador Ricardo Valero. Y aseguran que varios de los diplomáticos de la 4T son de la misma calaña. Por cierto, destaca que los vídeos se hicieran públicos en las últimas horas del gobierno de Mauricio Macri.

GUSTAVO DE HOYOS

AMLO arremetió de nueva cuenta ayer contra el presidente de la Coparmex Gustavo de Hoyos, quien había asegurado que los sectores productivos de México fueron marginados durante el último tramo de la renegociación del T-MEC.

POR CARLOS MOTA

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