La unidad de Morena y del movimiento

¿Debería Martí Batres callarse y asumir la derrota?

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Gerardo Fernández Noroña/ El Heraldo de México

En noviembre próximo, Morena renovará su dirigencia nacional. Se ve muy complicado el proceso. Dos aspirantes (Yeidckol Polevnsky y Mario Delgado) a este momento no tienen acceso al padrón de afiliados. Yeidckol plantea que se debería ir a la elección con el padrón de 2014, lo cual sería injusto para quienes se afiliaron en los años posteriores. Pero el ex secretario de Organización se niega a entregarle el padrón a los compañeros señalados, un hecho gravísimo.

Negar el acceso al padrón de afiliados violenta toda posibilidad de competencia democrática en la elección interna. Por otra parte, en el Senado de la República, la elección de Mónica Fernández Balboa como presidenta del Senado ha generado un diferendo mayúsculo. En realidad, el diferendo ya existía, encarnado en una confrontación entre Martí Batres y Ricardo Monreal.

Cierto es que este último llegó a la coordinación de los senadores de Morena, producto de un acuerdo político con el compañero Presidente, pero, no es menos cierto que los senadores votaron ratificando ese acuerdo político, a pesar de que Batres buscó el liderazgo de la fracción de Morena.

La salida política que se le dio a Martí Batres hace un año, fue presidir el Senado de la República. A un año de esa confrontación, la mayoría de senadores y senadoras del movimiento decidió que Batres no continuara presidiendo el Senado. Al igual que Monreal cuando perdió la designación para el gobierno de la capital del país, Batres se ha presentado a dar entrevistas a los medios más hostiles al movimiento.

Tensando e incrementando con ello aún más la división en el interior del Senado. ¿Logrará Batres con ello revertir la decisión de sus compañeros senadores? No lo creo. ¿Logrará que sea destituido de la coordinación de los senadores de Morena, Ricardo Monreal? Lo dudo.

¿Debería Martí callarse y asumir la derrota? No tiene por qué reprimir su disgusto, aunque sus críticas son sesgadas y en nada contribuyen a fortalecer al movimiento. Batres y Monreal se hacen daño, y creo que no se dan cuenta de que con ello le hacen daño al movimiento. Considero que es natural que haya tensiones y dura competencia en la búsqueda de cargos y responsabilidades en el interior de la 4T. No deberíamos asustarnos por ello.

Sin embargo, para mí es claro que la solución a todas estas controversias, a la crisis del Senado y a la crisis que se avecina en la renovación de la dirección nacional de Morena, sólo puede resolverse con procedimientos democráticos. Se requiere competencia democrática y decisiones democráticas.

Morena está construyendo sus procesos democráticos y sufrirá crisis, y pasará por dificultades mientras logra consolidar una institucionalidad democrática. La unidad de Morena es fundamental para el movimiento. Ni qué decir que la unidad de los partidos que llevaron al compañero Presidente al máximo cargo político del país: Morena, PT y PES, es fundamental.

Por otra parte, en la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo genera amplios consensos para mantenerse en esa responsabilidad, pero formalmente, de acuerdo con la normatividad interna, le corresponde a Acción Nacional encabezar al Congreso mexicano durante el siguiente periodo de la legislatura.

Se ve muy difícil un tránsito terso en la Cámara de Diputados. Ahí no por diferencias internas del movimiento o por competencia entre compañeros, sino por la dificultad que implica aceptar que algún legislador de Acción Nacional asuma tan importante responsabilidad.

Difíciles se ven los meses por venir para la 4T y no por la fuerza de la oposición, que es prácticamente nula, sino por la dura competencia interna que carece de los cauces democráticos necesarios en el interior del movimiento.

Por Gerardo Fernández Noroña

*Diputado federal PT

@FERNANDEZNORONA

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