La tragedia del 18 de marzo

Este día nos exhibe felices por despojar a la iniciativa privada de sus activos: expropiándole.

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Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Es una verdadera tragedia que en este país se haya instaurado el 18 de marzo como un día a celebrar bajo la premisa de una expropiación. Este día nos exhibe felices y regocijándonos por despojar a la iniciativa privada de sus activos: expropiándole.

Enrique Peña Nieto dejó pasar una oportunidad de oro cuando el Congreso le aprobó su reforma energética. Pudo haber enterrado ese pasado de una manera simbólica: desmantelando la Fuente de Petróleos de Reforma y Periférico; y eliminando del calendario toda celebración por la expropiación. Pero no lo hizo. Peña materializó el cambio legal, pero no el simbólico. De hecho, seguía apareciendo en eventos conmemorativos en esa fecha, cada año. ¿Qué mensaje quiso enviar el gobierno anterior, que por un lado trataba de convencer de los beneficios de un mercado abierto y por otro conmemoraba una expropiación? Es un misterio. O una confusión de conceptos.

El resultado es que aquí estamos, un 18 de marzo más, y con el nuevo gobierno de AMLO conmemorando, ahora sí en todo lo alto, el significado de expropiar, de despojar, de arrebatar.

Niños en escuelas, jóvenes en universidades, amas de casa, profesionistas de todo calibre estarán escuchando y observando a lo largo de todo este día lo vital que es para el presidente que todos los mexicanos levantemos una copa y digamos salud por haber despojado a la iniciativa privada de algo que es catalogado como soberano.

El 18 de marzo representa la tragedia más agria del México contemporáneo. Muestra nuestro padecimiento más profundo, la contradicción esencial entre la nación que aspiramos a ser y los demonios que regurgitan en el esófago de nuestros miedos, porque no nos atrevemos a desvincular nuestra soberanía de la industria energética. Y así, atrapados en esa día  que funge como tensor entre nuestro futuro y nuestro pasado, le seguimos dando la bienvenida a inversiones, tecnologías y soluciones que necesariamente vienen de otras latitudes, mientras refunfuñamos por su presencia en nuestro suelo y nos repetimos incansablemente que el petróleo es nuestro.

En todo el planeta hay decenas de pueblos y naciones libres de esta esclavitud ideológica. Son libres de la creencia de que su dignidad como pueblo está en función de la posesión que ejerzan sobre los combustibles fósiles. No los define ni los vivifica. Pero en México hemos entrado en una etapa obscura en la que Tabasco ha contagiado a todo el territorio de la necesidad de no soltar ese pasado.

Y aquí estamos, hoy 18 de marzo, conmemorando una expropiación, un despojo, un arrebato.

EXPROPIAR EL SOL

La prestigiosa firma noruega DNV GL liberó un reporte que señala que para el año 2050 la energía solar equivaldrá al 50% de la capacidad energética total instalada en el planeta. Quizá en la 4T podrían pensar en expropiar el Sol.

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@soycarlosmota

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