La tortilla más cara del mundo

Se hace con leña de maderas preciosas de las comunidades aledañas a la reserva de Calakmul

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

En la reserva ecológica de Calakmul, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sus habitantes todavía usan leña para cocinar, pero sobre todo para hacer tortillas.

Es una tradición en comunidades que colindan con ese territorio y de las decenas de asentamientos irregulares que habitan el lugar.

Se trata de una práctica que provoca daños a la salud, tanto, que hasta instancias oficiales realizan campañas para que la gente no lo haga, pero continúa.

Hoy en día, a propósito de la construcción del Tren Maya, el equipo encargado de este proyecto, encabezado por Rogelio Jiménez Pons, futuro titular de Fonatur, descubrió que esa costumbre también está ocasionando severos daños a la reserva de Calakmul. Muchos habitantes de la zona cortan árboles milenarios y de maderas preciosas, de costos estratosféricos, para obtener leña y hacer las tortillas.

Eso, junto con la tala clandestina y el tráfico de madera, ha provocado una devastación en la ciudad de los montículos adyacentes, que es lo que significa Calakmul en maya.

En un encuentro con periodistas de El Heraldo de México, Jiménez Pons declaró que eso hace que las tortillas más caras del mundo se encuentren en ese tipo de lugares.

Por tal motivo, junto con el Tren Maya, llegará a la península de Yucatán un programa para reordenar territorialmente y reforestar la región que ha sufrido los estragos de los malos usos y costumbres.

No se trata de imponer una política conservacionista, dijo.

Con el Tren Maya se procurará la regeneración urbana, la reubicación de asentamientos irregulares, el ordenamiento de los núcleos urbanos por donde cruce y ser instrumento para reducir la tala ilegal y el tráfico de fauna.

Además, el próximo gobierno sembrará un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en todo el país. Una parte importante se quedarán en aquella zona.

No es para menos, existen 15 asentamientos irregulares entre las regiones de la Candelaria y Calakmul, los cuales ponen en riesgo 10 mil hectáreas de selva.

De acuerdo con autoridades de Campeche, la tala ilegal va en aumento y los tres niveles de gobierno no han logrado imponer medidas para evitarlo y combatir el deterioro del medio ambiente.

Autoridades como la PGR no actúan contra los responsables y más cuando se les tiene plenamente identificados. Tiro por viaje se decomisan cientos de metros cúbicos de maderas preciosas de zapote, katalox, granillo, ciricote y machiche, entre otras, pero no a los responsables de la tala ni de la comercialización.

Esos materiales tienen un precio en el mercado negro que va de los 20 a los 40 mil pesos por metro cúbico. Sin embargo, hay quienes pagan hasta 60 mil pesos.

En contrastes, la explotación controlada de maderas como el chechén negro, ciricote y granadillo se ha convertido en una buena opción de sustento por las ventas a la industria automotriz.

Uno de los principales clientes es la marca Mercedes Benz, que compra la madera considerada como decorativa para fabricar tableros de automóviles de lujo.

La venta se hace a través de la Asociación de Productores Forestales de Calakmul, integrada por 30 ejidos con una superficie total de 290 mil hectáreas que benefician a mil 500 familias.

A eso es a lo que aspira el próximo gobierno, quien anunció que el 16 de diciembre arrancan los trabajos del Tren Maya, una de las obras insignia de AMLO y de las más ambiciosas que no se había hecho desde Porfirio Díaz.

Si el resultado es como lo pintan, en México se dejarán de comer las tortillas más caras del mundo.

 

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: El gran reto de la modernidad es vivir sin ilusiones y sin desilusionarse.

 

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@alfredolez

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