La Tercera Frontera

Lo peor de la crisis de la semana pasada es que Trump se dio cuenta que tiene en los aranceles una enorme pistola que puede usar libremente para amenazar a quien le dé la gana

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

Es así como Kirstjen Nielsen llamó al acuerdo secreto con México que siguió a la reunión del 26 de marzo de este año en Miami entre la entonces secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos y Olga Sánchez Cordero, también recientemente nombrada secretaria de Gobernación de México.

De esa reunión entre las dos poderosas mujeres, salió el concepto de emplazar fuerzas de seguridad en la frontera sur de México, con la exclusiva tarea de cerrarle el paso a las caravanas de Centroamérica, que ya para entonces habían arrollado y pasado encima de las barreras de frontera entre México y Guatemala. Se lo cuento para que usted sepa que lo acordado el viernes pasado entre Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores de México y un montón de funcionarios de EU, no fue más que la reactivación de un plan que ya existía entre los dos países. Esto no debe reducir el crédito a Ebrard. El canciller la peleó, no podía irse de Washington sin matar antes las amenazas de Trump de dañar a la economía mexicana con nuevos aranceles, aunque éstos fueran arbitrarios y hasta, ilegales.

Hoy no sabemos mucho de cómo, a partir de hoy, este nuevo plan funcionará y dudo que los involucrados sepan tampoco si será en el tapón que esa frontera requiere.

Ahora, ojo. En ningún momento México garantizó emplazar seis mil tropas a la frontera como algunos medios en los dos países reportaron. En primera, porque el emplazamiento de los seis mil efectivos será a partir de hoy, pero por todo el territorio mexicano y segundo por que la nueva Guardia Nacional de México, a diferencia de la de EU, no está formada por soldados, sino por policías, mejor armados y entrenados que la policía regular, pero policías al fin.

Lo que nadie sabe es cuánta gente será detenida por ésta Tercer Frontera, porque además nunca en la negociación se impusieron números específicos como meta. Aunque recuerde que la situaciones es tan seria, que en los últimos cuatro meses Honduras ya perdió uno por ciento de su población total.

La secretaria Nielsen es ya historia. Pero, ahora Kevin McAlennan ocupa su lugar. No lo mencionaría si no fuera porque Ebrard y él la lleven muy bien, y esto podría garantizar que aún si el plan de contención de migrantes no reduce las caravanas y los migrantes a cero, sí al menos habrá, no un ideólogo loco, sino un funcionario que entiende la situación y que será el frente con quién trabajar del lado estadounidense.

Lo peor de la crisis de la semana pasada es que Trump se dio cuenta de que tiene en los aranceles una enorme pistola que puede usar impunemente para amenazar a quien le dé la gana, México incluido.

Conclusión: No crea usted que ya con esto Trump quedará satisfecho. Entendamos que ya una vez ganó la presidencia pegándole a México y que ya se dio cuenta que le puede pegar otra vez para garantizar su reelección. Así que estemos listos.

Por Armando Guzmán

*Periodista

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@armandoreporta

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