La tecnología al servicio del ciudadano

Para la creación de ciudades digitales se requiere de una mayor participación pública y privada, un plan de desarrollo


El adjetivo inteligente se añade a toda clase de dispositivos para describir su capacidad de conexión a Internet, desde teléfonos, hasta relojes y televisores. Sin embargo, la simple adición de conectividad a un dispositivo no lo dota de inteligencia. Lo mismo sucede con las ciudades, donde la aislada adición de puntos WiFi o la conectividad de edificios públicos no será suficiente para dotar de inteligencia a la ciudad.

Por: Efrén Páez

Las ciudades inteligentes se conforman como uno de los principios del Internet de Todo (IoE), referente a la conexión de dispositivos, procesos y personas. Lo que dotará de inteligencia a las ciudades es el aprovechamiento del gran cúmulo de información que se genera mediante soluciones digitales para mejorar la toma de decisiones, nuestra calidad de vida, eficientar procesos de producción o servir mejor al ciudadano.

Múltiples ciudades alrededor del mundo han acelerado la adopción de nueva tecnología, herramientas y políticas públicas que les permitan incrementar la eficiencia de la operación del gobierno como servidor público de ciudadanos y empresas o proveedor de servicios públicos.

La adopción en México se ha caracterizado por iniciativas aisladas entre dependencias, secretarías y distintos niveles de gobierno, ya sea como res-puesta a demandas específicas de ciudadanos o como una solución a corto plazo a problemas y promesas políticas.

Un estudio reciente de Machina Research ubica precisamente a la Ciudad de México en un nivel ancla, es decir, cuando se decide implementar una aplicación o solución tecnológica para resolver un problema inmediato, pero sin llegar a la construcción de plataformas o planes digitales a largo plazo.

Si bien existe la Estrategia Digital Nacional (EDN) que lleva a cabo acciones relativas a la innovación y digitalización de las oficinas federales, no hemos visto los programas de digitalización de ciudades y municipios, que permitan una mayor coordinación de las acciones necesarias para transformar la administración pública.

La creación de ciudades digitales requiere de liderazgo, comunicación con el sector privado, una regulación con visión de largo plazo (que soporte los vaivenes electorales) y la creación de nuevos ecosistemas.

Nokia estima que las soluciones de ciudades inteligentes pueden generar hasta 1.6 billones de dólares a nivel mundial hacia 2020 en beneficios potenciales como tecnologías para la administración del alumbrado público, manejo de desperdicios, administración de la salud, edificios inteligentes, entre otras.

No es solo la publicación de aplicaciones o habilitación de sitios para el pago de impuestos, sino lograr que toda la administración pública opere bajo un nuevo esquema basado en herramientas digitales que dará un nuevo sentido.

 

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