La serenidad del compañero Presidente

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Gerardo Fernández Noroña/ El Heraldo de México

El compañero presidente, López Obrador, se ha visto sometido a enormes presiones recientemente y las que faltan.

La derecha, la oposición, se ha mantenido realizando campañas de odio, de racismo, de clasismo, de intriga, de desinformación y de búsqueda de envenenar las relaciones en nuestra sociedad.

Pero ahora pasaron a una segunda etapa, ensayando un intento de golpe de mano con el amotinamiento de la Policía Federal. Un cuerpo policiaco que nunca cumplió sus funciones de brindar seguridad a nuestra sociedad, que se corrompió, se envileció y que ejerció todo tipo de atropellos durante los gobiernos neoliberales, ahora se asumieron en protesta -en realidad amotinados-, sin tener ni una sola razón que sustentara su inconformidad. Frente a la crisis, el compañero Presidente tomó las decisiones correspondientes que se ejecutaron desde la Secretaría de Seguridad Pública y decidió mandar un mensaje contundente, yéndose a jugar beisbol. No lo intimidaron, no lo arrinconaron, no lograron meterlo en la crisis que pretendían generar.

Unos días después, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó su renuncia, siendo muy claro en su carta sobre las diferencias que tenía con el compañero Presidente. Lejos de recurrir al expediente común en esos casos de renunciar por motivos de salud, Urzúa manifestó su diferencia con el gobierno del cual formó parte.

A pesar del enorme poder que había concentrado y de las fuertes atribuciones que esa dependencia adquirió durante el actual mandato, Urzúa quería tener la última palabra y seguir imponiendo el camino económico de las políticas neoliberales. Nunca entendió, a pesar de la intensa convivencia política y cercanía con el compañero Presidente, lo que nuestro proyecto pretende realizar: llevar el bienestar a nuestro pueblo, eliminando de raíz toda política económica neoliberal. Hay economistas que creen que eso no es posible y, sin duda, Urzúa es uno de ellos, pero siendo así, poco o nada tenía que hacer en nuestro gobierno.

La oposición se frotaba las manos con el texto de la renuncia y adelantaba una crisis económica que el compañero Presidente atajó, en menos de una hora, nombrando al sucesor en la Secretaría de Hacienda. Arturo Herrera Gutiérrez -nuevo titular de la citada dependencia- fue presentado por el propio compañero Presidente, resaltando no sólo su experiencia en materia económica, sino su fuerte compromiso social. Como reza el refrán: Al buen entendedor, pocas palabras.

La confianza y serenidad con que el compañero presidente López Obrador hizo el nombramiento, no deja lugar a dudas de la satisfacción que al jefe del Ejecutivo le causó el poder designar a alguien más cercano y más comprometido con la Cuarta Transformación.

No tengo la menor duda que más de un opositor dirá que mi posición es obsequiosa hacia el compañero Presidente. Baste señalar que antes de que el compañero Presidente saliera a fijar su posición y a designar al nuevo titular de la Secretaría de Hacienda, en mi cuenta de Twitter ya le había escrito de manera textual a Urzúa, en respuesta a su texto de renuncia: No hay duda de que las cosas están cambiando, antes renunciaban por motivos de salud y hoy se plantean claramente las discrepancias. Entiendo que es difícil asumir que las políticas neoliberales no van más en nuestro país. Buen camino. Es decir, sin conocer los detalles de fondo, percibí claramente cuál era la diferencia que el ahora ex- funcionario manifestaba. No hice énfasis ni en las redes ni en mi videocolumna para SDP, acerca de la manera bastante desleal (desde mi perspectiva), al plantear en su carta recriminaciones a las designaciones en la dependencia que encabezaba, sin dar mayores elementos, con lo cual la renuncia más que una crítica, parecía una intriga, por lo menos en esa parte. Porque en ningún momento trascendió que tuviera inconformidad al respecto.

Finalmente, los partidos de la coalición apoyamos la designación del ex titular de Hacienda. De hecho, la designación fue votada de manera unánime. Creo que no será el caso de la ratificación de Herrera Gutiérrez. La oposición utilizará la citada renuncia para seguir mintiendo, desinformando, injuriando y descalificando a nuestro gobierno. Les parecerá exagerado, pero estoy seguro que la oposición está tan envilecida que si lográramos que Estados Unidos nos regresara los territorios que nos arrancaron de manera ilegal y violenta con la guerra de 1846 durante el siglo XIX, la oposición nos criticaría por ser tan irresponsables en asumir la reintegración del territorio nacional. Dicho de otra manera, no habrá acierto, por grande que sea, que la oposición le reconozca a nuestro gobierno. Pero no es de la oposición que necesitamos reconocimiento y apoyo, es de la población y ése lo tenemos, lo conservaremos y lo acrecentaremos.

Al tiempo.

Por Gerardo Fernández Noroña

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