La seguridad como consenso social

El Estado mexicano no ha cumplido con las expectativas en este rubro

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

En el Leviatán, Thomas Hobbes plantea el uso exclusivo de la fuerza por parte del Estado como una pérdida consensuada de soberanía por parte del individuo, para garantizar que un ente con mayor poder proporcione seguridad para los miembros de la sociedad, por lo que en una de estas vertientes surge el Estado pacificador, un artefacto creado por el hombre para que la muerte sea otorgada por la naturaleza y no por un semejante.

En este sentido, el Estado mexicano no ha cumplido con las expectativas que en este consenso la ciudadanía le otorga, puesto que la inseguridad en nuestro país ha sido y sigue siendo uno de los grandes retos para el gobierno en turno, para los empresarios, para los individuos y para la sociedad en su conjunto. No hay quien se escape de este cáncer, ya sea por asaltos cotidianos, por robo a casa–habitación o a vehículos particulares; robo en el transporte colectivo, extorsiones, secuestros o, en su punto más lamentable, los homicidios dolosos.

La actualidad que vive la Ciudad de México respecto a las cifras de inseguridad y violencia son espeluznantes, durante el mes de mayo se registraron 164 homicidios dolosos, un incremento de 18.27 % más que en el mismo periodo de 2018, lo que da como resultado que fueron asesinadas 5.29 personas al día durante este mes. Sin embargo, no podemos seguir hablando de números, pues cada una de estas cifras tiene nombre y apellido, así como una historia de tristeza y desolación, como en los casos de Norberto Ronquillo y Leonardo Avendaño.

Por lo anterior, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, realizó desde enero de este año un cambio en la estrategia de seguridad dividiendo por cuadrantes a la policía capitalina, así como la incorporación de más de 4 mil efectivos, mayor y mejor manejo en el C5 y anunció especial énfasis en el incremento a la inteligencia policial. Asimismo, también mencionó que a partir del 1 de julio se incorporará la Guardia Nacional a la CDMX para hacer frente a la delincuencia en la capital y zonas colindantes con los estados vecinos.

Ahora bien, sabemos que la primera gran tarea de la Guardia Nacional, encomendada por el presidente López Obrador, es vigilar la frontera sur del país y todo el paso de los migrantes por el territorio nacional hasta los límites con Estados Unidos, con la misión de que éstos no estén tentados o sean obligados a engrosar las filas del crimen organizado y siempre con la visión de pleno respeto a los derechos humanos. Aunque se prevé tener a más de 80 mil efectivos al finalizar el año, hoy sólo hay 35 mil, lo que añade un complejo elemento más a la estrategia de seguridad en la capital.

Así pues, esta asignación para que la Guardia Nacional articule la regulación de las personas migrantes en nuestro país es necesaria para cumplir con los acuerdos transnacionales, no debe perder el enfoque del objeto mismo de su creación, la seguridad de la sociedad mexicana.

POR ADRIANA SARUR

[email protected]

@ASARUR

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo